La bondad y maldad humana ¿natal o educacional?
!- Categoría: Filosofía, ética y religión
¿De dónde afloran estas actitudes?
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15 Respuestas
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Creo que la bondad o la maldad dependen mucho de la educación.
Nadie es malo nada más nacer, nos creamos desde cero, nuestras tendencias nunca tienen un camino fijo, imitamos a nuestros mayores en todo lo que hacen.
Es decir, si crecemos en un lugar con mucha violencia, es muy probable que seamos violentos o malvados.También es cierto que la personalidad de una persona puede contrarrestar una mala educación e influir en su moralidad… Pero son muy pocos comunes esos casos.
Como conclusión yo diría que la bondad y maldad humana depende un 5% de lo natal y un 95% de lo educacional.
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Me gustaría creer que es educacional,es mas seguramente influya en bastante sentido el orden educativo del individuo,pero también influyen otros factores ajenos a la educación y al ambiente que ha rodeado al sujeto a lo largo de su vida y es que de hecho hay estudios que certifican que la respuesta moral puede ser modificada en el mismo sujeto si este esta sometido a una serie de ondas electromagnéticas que impiden la conexión neuronal a cierta escala,por lo que puede ser que alguien no distinga entre bien y mal porque tiene fallos de conexión neuronal y sin embargo ha podido tener la mejor educación del mundo y estar en un buen ambiente pero si su cerebro se ve afectado por este fallo pues poco tendrá que ver lo de la educación,esta claro y yo siempre he defendido que el que nace lechón se muere cochino pero ahí están los estudios que dia a dia nos sorprenden y nos dan lecciones para no ser tan jueces ya que en este asunto influyen además otros factores ajenos al sujeto y su ambiente y que irremediablemente los convierten en personas que seguramente no sean
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brillante
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Primero de todo, creo que habría que debatir sobre los conceptos del bien y del mal. Considero que la percepción de la bondad y la maldad es alterada constantemente por la cultura y época de las personas que la juzgan. Hoy día, en España, no se tolera prácticamente ningún tipo de asesinato, e incluso se pone en duda el matar a los toros u otros animales por distintos motivos. Pero hace miles de años, en la antigua Roma, por ejemplo, existían “los juegos”, en donde no sólo se permitía a los gladiadores que se mataran entre ellos, sino que era un espectáculo admirado y valorado positivamente por gran parte de la población. Tenemos a la inquisición y la caza de brujas o las cruzadas, un estado de guerra que fomenta el asesinato organizado de los enemigos y un sinfín de ejemplos en donde, el hecho de asesinar, pasa de ser algo malo, a ser algo… aceptable.
Partiendo de esto, el bien y el mal, lo que ponemos a un lado u otro de la división, es puramente cultural. La moral que nos enseñan en un país, puede ser contradictoria en otro, u cambiar radicalmente para una situación concreta, en donde los valores y las premisas se ven completamente alteradas. Aun así, consideraremos que matar representa la máxima expresión del mal, y respetar y proteger las leyes y a los demás la máxima expresión del bien.
A partir de esa distinción, nadie nace siendo médico, juez, arquitecto, asesino o pederasta; todos somos iguales al nacer, pero es el último momento de nuestra existencia en el que lo somos. Todas las sendas que recorremos a lo largo de nuestra vida, todas las personas que conocemos, los lugares que visitamos y las experiencias que vivimos, nos van marcando un camino que, nos guste o no, termina delimitando nuestro ser. Por lo tanto, si un niño es capaz de convertirse en un monstruo, significa que todo el mundo tiene en su interior a un potencial asesino, ladrón, violador o dictador. La única diferencia que hay entre los que se convierten y los que no, es la oportunidad para hacerlo.
Y aquí es donde llega la complejidad del asunto. Por ejemplo: una experiencia traumática puede, o no, motivar una conducta malvada en la persona que la sufre. Si pudiéramos hacer un experimento en donde se sometieran a muchas personas distintas a la misma experiencia terrible, los resultados serían totalmente distintos, dependiendo de las capacidades, debilidades, educación, cultura, edad, género, ideología… de cada persona.
Hay niños que han sido violados y que, de mayores, son completamente normales. Algunos han asumido un papel de protectores y luchan contra los violadores con más ahínco que cualquier otra persona, y por último siempre hay algunos que terminan convirtiéndose violadores. Una misma experiencia, por lo tanto, puede ser un infierno para uno, y algo trivial para otro. ¿Es la cultura la que nos hace a todos distintos? No, de hecho, si algo pretende la cultura, es que todos seamos un poco más iguales para, en parte, poder respetarnos, asumiendo ciertas normas y códigos morales que nos ayudan a convivir.
Pero, incluso sin llegar a un extremo tan grave, como el de haber sufrido en la infancia, en nuestro día a día, todos cometemos actos malvados, con un carácter bastante más trivial. Por ejemplo: mentimos, insultamos, conspiramos, infligimos algunas leyes… ¿tenemos un motivo aparente para ello? desde pequeños nos educan diciéndonos que no debemos decir mentiras, que las mentiras son algo malo (cosa que yo, por cierto, tampoco creo), pero luego de mayores todos, repito, todos, mentimos (y el que diga que no, ya me ha dicho la primera mentira). Está en nuestra naturaleza, pues, sentir cierto morbo al ver un accidente de coche o ver una película que muestre sufrimiento, así como mentir o desear puntualmente un mal a una persona que nos ha hecho daño o que simplemente no nos cae bien.
La cuestión es: ¿si a lo largo del a historia han surgido infinidad de civilizaciones y culturas, infinidad de leyes y países, y en todos ellos, hasta en la más mínima e irrelevante tribu han habido personas que, en mayor o menor medida se han saltado las normas de su “mundo”, siendo malvadas para los demás, no queda una única variable en la ecuación, que son los propios humanos?Creo que la maldad, así como la bondad, es como la energía: ni se crea ni se destruye, simplemente cambia de estado. Hace miles de años no era tan malo matar a alguien en mitad de un coliseo con miles de espectadores, pero era malo criticar a los gobernadores. Ahora, no podemos matar un toro en una plaza (que conste que estoy totalmente en contra de la tauromaquia) sin que muchas personas se molesten, pero podemos criticar abiertamente al gobierno sin que nadie nos juzgue mal por ello.
En cada momento, obrar bien y obrar mal serán actos distinguidos, y si existe dicha distinción, es porque hay una necesidad de clasificar los actos de las personas. No tendríamos la palabra “muerte” en nuestro diccionario si no existiera la muerte, y no enseñaríamos a los niños la diferencia entre el bien y el mal, si ellos fueran incapaces de obrar mal por su propia naturaleza. Si lo enseñamos, si intentamos corregirlo y educarlos, es porque asumimos, todos, que incluso el niño más inocente puede, si las condiciones son idóneas, convertirse en un monstruo.
Evidentemente, la maldad más extrema, sólo surgirá bajo las condiciones más extremas. Dudo mucho que un niño se convierta en un asesino en serie porque de pequeño le robaron una piruleta, pero ello no quita que cada día, todos nosotros, hagamos cosas injustas y que sabemos que están mal.
En resumen, creo que todo el mundo puede y es bueno y malvado a lo largo de su vida, y ello sucede así independientemente de la cultura que le hayan inculcado. Puede que una mala cultura haga las veces de catalizador para el mal, pero no es la cultura la que culpable de que ese mal exista.
Mientras existan las personas, existirá el mal, el bien, las guerras, la paz, las religiones, la ciencia, la corrupción, honestidad… todas esas cosas forman parte de nuestra naturaleza, y si asumimos que existe el bien, por extensión creemos en el mal. Creo que, en parte, la vida tiene sentido debido a esa constante e irresoluble disyuntiva, y negar nuestra capacidad de ser malvados, es el primer paso para convertirnos en uno de ellos.
-- editado por última vez a las 17:59
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Releyendo mi comentario me gustaría corregir una frase:
“No tendríamos la palabra “muerte” en nuestro diccionario si no existiera la muerte”Cuando la he escrito del tirón me pareció acertada, pero ahora que la releo me parece totalmente incorrecta. Tan simple como que tenemos palabras como “perfección” sin tener pruebas sobre su existencia.
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De verdad, lo digo en serio, escribe un libro. Es increíble la capacidad que tienes de relacionar conceptos que a simple vista no tienen nada que ver. Me ha encantado leer tu opinión.
A partir de ahora tienes un seguidor.
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Hay quienes afirman que matar a un civil es un crimen, pero matar a un enemigo te hace heroe
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De hecho, Miguelote, hay una cita, cuyo autor no recuerdo, que decía así:
“Si matas a un hombre, eres un asesino. Si matas a 10, eres un psicópata. Si matas a 100 eres un héroe y si matas a 1000 eres un conquistador”.
Matar, en realidad, no es algo bueno o malo, sino solamente el acto de quitar la vida. En unas condiciones se considerará un delito muy importante, y en otras algo natural o incluso una necesidad vital.
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Krix, si realmente te interesa te puedo mandar un PDF del primer libro que escribí, que trata esencialmente de temas como el que nos ocupa (aunque todo camuflado bajo una historia).
Nunca llegué a editar el libro, pero ya que lo tengo escrito y registrado…
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Pues yo creo que es mitad y mitad. La genética tiene mucho que ver en el caracter de las personas, cada uno nace con unas características prediseñadas en los genes que les transmiten sus padres, pero depende de la educación que reciba y el entorno donde se socialice, esas características pueden desarrollarse o no, por eso creo que los recortes en educación son tan perjudiciales para la sociedad en general.
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Bueno, este tema no es de “blanco o negro” no es natal ni educacional, no se puede decir sobre un niño sano que es malvado, pero es capaz de robar, mentir, o hacer daño. Un adulto sin capacidad para ponerse en el lugar de otra persona por motivos físicos, enfermedad o problemas fisiológicos, aran daño a las personas por motivos egoístas sin llegar a ser consciente de ello (muchas veces ni aceptaran que sus actos puedan perjudicar a los demás, por ejemplo un banquero e una propiedad de la naturaleza, es un concepto Humano-Religioso creado por nuestro afan de justificar nuestras acciones y menospreciar a lo hecho por los demás. Conclusión: No se puede explicar de una sola manera las diferencias entre lo que es malo por naturaleza, (un tiburón no tiene maldad, y los pitbull son unos amores de perros si los crías bien), y la gente que es buena y no es capaz de hacer daño.
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Como bien dijo Aylos en el primer comentario, la bondad y la maldad no son absolutos, son interpretaciones culturales relativas. La valorización de los actos, actitudes y sentimientos se realizan con un sesgo de enseñanza cultural muy fuerte primeramente. Por dar un ejemplo más a lo que Aylos comentó (y que espero no sea inicio para desviar el tema) no creer en una deidad o creer en la equivocada para múltiples culturas es de hecho un acto amoral y “naturalmente malvado”. El bien y el mal son sólo interpretaciones de nuestra propia cultura para evaluar la realidad.
Entendiendo primeramente que no existe “bien y mal” en la naturaleza, el león que mata a la gacela no realiza un acto de conciencia para entender si lo que hace está bien o mal, que son interpretaciones culturales. Acaso podemos decir que no son aprendidos. Múltiples estudios se han realizado con el fin de entender culturas que consideraríamos “naturalmente malvadas”, como la Alemania nacionalista, los aztecas, los mongoles, etc., y que si se analizan en sus términos no resultan “malvadas” sino que poseen otros juicios de valor sobre sus acciones. Para dar ejemplo sobre los aztecas, es “natural” (obviamente esto va dar a entender que no hay nada natural en lo que concierne a las sociedades humanas) pensar que los sacrificios humanos son malos, sin embargo dentro de su contexto cosmogónico y su visión de la realidad, el sacrificio humano era un acto de bondad hacia el mundo, donde alguien daba su vida para que otros pudieran tener el sol por un tiempo más. Para nosotros (bueno, para la cultura occidental moderna) es un acto de barbarie e incivilización de maldad pura, para ellos cambio es un acto de bondad de dar el máximo don a aquello que creen real. Si entendemos eso, vemos entonces que toda interpretación del bien y el mal es una cuestión cultural, y que nuestra visión de la moralidad no es un absoluto, es sólo una más de tantas interpretaciones del mundo, que son igual de válidas.
Ya entendido esto, y de lo relativo de moralidad entre las distintas sociedades, preguntémonos entonces ¿acaso el bien y el mal son actos naturales?, la respuesta es un NO, la naturaleza no determina actos morales, la naturaleza sólo es, un animal que mata a otro no realiza un acto “malvado”, ni un animal que cuida a su cachorro realiza un acto “bondadoso”, son nuestros juicios de valor los que determinan valorizar si son buenos o malos, ellos sólo son. Y cómo llegamos a determinar esos valores, de la misma manera que aprendemos a hablar, a querer o a temer: con el contacto social. Aprendemos en nuestro espacio socializante a “ser malos o buenos” a naturalizar ciertas actitudes o acciones, a favorecer otras y a repudiar las restantes. Un niño que nace no es naturalmente “malvado o bueno”, ni existe el GEN del mal o el BIEN (y aunque existieran, serían fácilmente sobrescritos por la educación cultural).Tal vez continue este escrito.
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Me gustaría responder a una de las cuestiones más importantes que has planteado.
“¿acaso el bien y el mal son actos naturales?”
Puede que para un León, no sea natural concebir, comprender y respetar la disyuntiva entre el bien y el mal, ¿pero y para el hombre? ¿es natural para el ser humano crear un lenguaje, una religión, herramientas y civilizaciones?
Yo creo que, aunque una herramienta se considere un objeto artificial, su mera creación es un acto natural en el ser humano. Todos los seres humanos, o al menos la inmensa mayoría, tienden a crear un lenguaje, un sistema de valores, herramientas y sociedades (entre muchas otras cosas que están constantemente presentes en prácticamente todas las civilizaciones y épocas conocidas, como el arte, la jerarquía… )
Es natural en nosotros tener enfrentamientos y creencias, lo mismo que es natural aplicar algún tipo de moral para con los demás.
De hecho, me atrevería a decir, aun a riesgo de equivocarme (en cuyo caso espero que me corrijan), que la principal clave de la evolución del ser humano, el primer paso que dimos para formar esta especie, fue ser artificiales por naturaleza. Es, de lejos, la mayor diferencia que nos separa del resto de seres vivos. Creo.
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brillante
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Buuuuuuena pregunta!!!!
Y como a todas las preguntas que van relacionadas con el COMPORTAMIENTO, hay que vincularlas con un factor principal y uno secundario.
El factor principal es la unión de los sentidos y el entorno. Básicamente y como bien explicáis muchos de vosotros, es lo que podríamos llamar “educación” o “experiencia”. Lo que oímos, lo que tocamos, lo que vemos, lo que degustamos… En general “lo que aprendemos” es el factor principal y casi casi único del comportamiento.
Y el factor secundario es poseer una “tendencia cerebral” hacia algún tipo de comportamiento. Esto es, que existen cerebros que genéticamente tiene una tendencia hacia algunos comportamientos generales. Por ejemplo la apatía, la dependencia o necesidad de atención, la propensión a sustancias adictivas y algunas más… Pero en estos casos, en una gran parte de ellos, se pueden corregir con el primer factor; el entorno y una buena educación salvo aquellos cerebros que esten muy dañados a los que hoy día la tecnología no nos permite corregir o solucionar ese problema.
Ésta es mi humilde y meditada opinión.
En resumen, la bondad y la maldad humana, como comportamientos que son, son casi 100% educacionales.
-- editado por última vez a las 00:59
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Me gusta tu respuesta, porque tomas en cuenta que hay factores congénitos que, si bien es cierto que se pueden “arreglar” con buena educación y entorno, no todos.
Al final, el casi 100% que mencionas, viene a decir que en realidad no es natal o educacional, sino que es una mixtura de ambas, con más peso en una de ellas, dependiendo del caso.
Estas preguntas, con todo respeto, no les veo mucho sentido.
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Natalmente lo que tenemos es el instinto de sobrevivir. Bueno y malo son opiniones que varian dependiendo de las modas del lugar y fecha de que se trate. Incluso la violencia es una respuesta saludable ante un medio hostil.
Creo que es urgente sustituir “bueno y malo” por “constructivo y no constructivo” para poder recuperar el rumbo que nuestra especie insiste en perder.
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Todo hijo, de buena madre, requiere de ella para su supervivencia y naturalmente se estimula así el instinto gregario que hará que reconozca en el otro un semejante necesario para el desarrollo de su vida en sociedad.
La falta de ésto genera la degradación del ser humano y su marginación de la sociedad y de las reglas de convivencia. -
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Me parece que esta pregunta no tiene cabida en este blog, sobre todo si consideramos que los conceptos de maldad y bondad son terriblemente subjetivos y abstractos, nadie es bueno o malo per se hasta que alguien lo catalogue como tal, y podríamos dar ejemplos hasta el cansancio, robar, ¿es bueno o malo? depende de las circunstancias y el objetivo del robo, matar es malo? supongo que si se hace en defensa propia NO es malo, lo cual tampoco implica que sea bueno, y la persona a quien matamos en esa legítima defensa, es mala? También depende de las razones por las que intentaba dañarnos, me parece un tema para el que no existe respuesta correcta, repito, la bondad y la maldad no existen en tanto no sean catalogadas como tal, principalmente por la sociedad, la cual tampoco tiene por qué ser acertada en la apreciación.
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Yo creo que hay una ciencia que se dedica a estudiar la cultura, las sociedades y todo aquello relacionado con el hombre: antropología.
Podemos enfocar la pregunta desde un punto de vista filosófico, pero también hay fuentes y estudios científicos para corroborar/desmentir hipótesis al respecto.
Así que a menos que consideremos que la antropología no es una ciencia, esta pregunta sí que tendría cabida en un blog de ciencia.
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Aylos, el problema con tu apreciación desde mi punto de vista, es que la antropología como ciencia estudia, como bien has apuntado, aspectos como el desarrollo de las sociedades o las características culturales, pero de igual manera, como ciencia, no cataloga aspectos como la bondad o la maldad de las sociedades en estudio, es decir, el estudio de tales características no lleva intrínseco un juicio sobre las mismas, de otro modo me parece que perdería credibilidad, nos arroja aspectos en ocasiones meramente estadísticos pero no amite juicios, por lo que me parece que esta pregunta no encajaría en el campo de estudio de la antropología, incluso ramas del conocimiento como la psicología no catalogan algún comportamiento como bueno o malo en sí mismo, sino que nuevamente estamos ante un concepto inexistente en tanto no sea catalogado como tal, pero siempre desde un punto de vista subjetivo y personal, no creo que nadie pueda definir una conducta como buena o mala de manera tajante, pues esto siempre estará sujeto a interpretaciones. Pero claro, es mi apreciación…
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Le dais muchas vueltas para lo sencillo que es:
BONDAD: Natal+educacional. Ya que por muy malo que sea lo que se enseñe para la persona, dentro de su ambito se le enseña como bueno.
MALDAD:Natal+racional. Ya que para ser malo hay que DECIDIR transgredir las normas con las que uno ha sido educado.
Si uno sigue las normas de una comunidad ( por muy malvadas que nos parezcan sus practicas) dentro de esa comunidad es lo correcto y no lo malvado. -
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Son dos buenos puntos, pero no creo que todo sea tan sencillo.
Por ejemplo, las normas, por muy simples que sean, pueden ser malinterpretadas tanto por el que las intenta enseñar, como para el que las aprende. Y eso sin contar que muchas normas son ambiguas y tienden, por si solas, a ser malinterpretadas de manera general.
También hay infinidad de incongruencias y contradicciones dentro de las normas de una misma sociedad, que hacen que en muchas ocasiones, por querer obrar bien, termines obrando mal, o no totalmente bien.
Incluso en situaciones ambiguas, las normas no están tan claras como para poder determinar correctamente qué es lo correcto y qué no lo es.
También hay que destacar que, aunque inicialmente alguien que se salta una norma establecida es malvado, en mucas ocasiones es aceptado por la comunidad por la evidente inconformidad de dicha norma.
Por último, también destacaría que, aunque generalmente podemos decir que una persona que infringe una ley o norma establecida es malvada, no siempre tiene que ser así. Primero, porque el mal no se limita a una sola comunidad y sus normas, que aunque para unos un hecho no sea malvado, no quita que para otros si lo fuera, y aquí no contemplamos el mal de una comunidad concreta, sino el mal de manera general.
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No estoy del todo de acuerdo, muchas de las personas que han decidido transgredir las reglas, con el paso del tiempo se han convertido en ejemplos a seguir, Ghandi por citar un ejemplo claro aunque obvio, Martin Luther King se me viene a la cabeza, y si es una convicción de justicia lo que nos lleva a transgredir las reglas sociales? Eso me convierte en bueno automáticamente? Lo repito, me parece una pregunta mal planteada dado que no tiene una respuesta definitiva.
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Hay parte de los dos factores, en mi humilde opinión. Se nace con cierta predisposición, hay niños que desde muy pequeños resultan problemáticos, incluso antes de que las normas morales estén claras para ellos. Dos hijos educados idénticamente pueden resultar ser totalmente distintos al crecer. Pero una cosa es que éste sea un factor a tener en cuenta y otra que sea un factor determinante, es por eso que no se puede ser prejuicioso.
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Como bien apuntan muchos el bien y el mal son conceptos ambiguos y que incluso se solapan el uno al otro en algunas circunstancias. Sin embargo os quiero contar el caso de un niño que conocí cuando yo también lo era (teníamos unos 6 años aproximadamente los dos). Este niño tenía una hermana mayor, vivía en un barrio de clase media y con una familia “normal”. Nunca lo olvidaré, porque hacía cosas como patear la cabeza de otros niños sin pensarlo, o lo que mas recuerdo: mató una camada de gatitos recién nacidos con un ladrillo… Para mi eso fue muy impactante, y su hermana además era una persona completamente normal. Creo que en cierta medida la “bondad” y la “maldad” está relacionado con el nivel de empatía que sientas con tu entorno, y aunque creo que lo que te enseñan es determinante para definirte como persona, ciertos rasgos como el que comento están en los genes, e influyen en tu comportamiento casi tanto como la educación.
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Todos ustedes simplemente razonan , pero la inteligencia emocional no la toman en cuenta, la cual ha evolucionado por cientos de siglos y nos hace humanos, y no animales que matan para sobrevivir ,la historia tiene muchos ejemplos de como comportarnos y como no hacerlo , todos nuestros conocimientos son la suma de la historia de la humanidad , y no podemos regresar en el tiempo y comportarnos como cavernicolas,porque ya evolucionamos y sabemos que el camino de la violencia no deja nada bueno si debemos tener una forma de calificar lo que nos beneficia y lo que nos perjudica, si de verdad aman y respetan su vida , no deberian de decir que matar no es malo ni bueno , el dia de manana ustedes podrian ser la parte afectada, y entonces si darian valor a la vida!
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