Sin embargo, asumir el poder del contexto, de que somos como somos, en una parte muy importante, dependiendo de dónde estamos, permitiría afrontar mejor muchos problemas.
¿Acaso no os preguntáis por qué en determinados países nórdicos hay mayor tasa de civismo y aquí, en España, el mobiliario público acaba pareciendo el escenario de una película posnuclear?
¿Mejor educación? ¿Otros genes? ¿El clima? Entonces, ¿por qué muchos turistas de esos países parecen desmadrarse en España y dejan de respetar el mobiliario público?
Una posible línea de investigación, recabando lo anteriormente expuesto, sería: allí son más cívicos porque raramente la administración permite que los desperfectos en el mobiliario público duren demasiado tiempo.
Es decir: la gente cuida el entorno y es en resumidas cuentas es más cívica, en gran parte, porque el entorno está cuidado, como un pez que se muerde la cola.
En un ambiente caos, deterioro y suciedad, las personas tienden a ser más incívicas, más caóticas, y también a cometer más acciones vandálicas o incluso delictivas: si nadie arregla con premura mi entorno, si nadie vigila, si nadie se preocupa… hacemos más “trampas”, como los niños del experimento de Harsthorne y May.
De hecho, es una de las medidas que se tomaron para erradicar el preocupante nivel de criminalidad de una ciudad como Nueva York, considerada en los años 80 como una de las ciudades más peligrosas del mundo. En vez de aumentar la presencia policial o punitiva, por primera vez se organizó un potente efectivo de limpieza en las líneas de metro de la ciudad, donde un grafito duraba menos de una hora, donde las ventanas eran arregladas rápidamente, etc.
El metro, caldo de cultivo de actos violentos en la década de 1980, empezó a ser entonces un lugar mucho más amable. El “síndrome de las ventanas rotas” fue combatido también en otras áreas y de formas parecidas. Y ahora Nueva York es una de las ciudades más seguras del mundo sin que haya habido un cambio sustancial en las leyes, la presencia policial o la educación en las escuelas.
Porque en gran medida somos como somos dependiendo de donde estamos.
Vía | The Tipping Point de Malcom Gladwell.
Comentarios
En america tambien trataron de acabar con el vandalismo derrullendo guetos feos y miserable y relocalizando a sus inquilinos a zonas bonits y bien cuidadas. Solo que el resultado que observaron no fue el esperado: esas personas siguieron sacando pesimas notas academicas y siguieron vandalizando igual, lo unico que cambio fue su felicidad: obviamente se sentian mas a gusto en un sitio limpio, pero ello no evito que ellos volviesen a ponerlo todo lleno de grafiti etc
Como veis en algunos experimentos el entorno es el que afecta y en otros es la personalidad lo importante. ¿Conclusión? A saber
brillante
Me ha encantado el artículo y voy a poner en práctica el "ataque-sin-cuartel-arrinconamiento-a-la-entropía" en el jardín botánico del que soy responsable: estoy seguro de que el sistema va a funcionar y vamos a acabar por fin con los conatos de vandalismo que eventualmente sufrimos, XDDD. No demorar ni 24 horas la reparación de los desaguisados, aunque sea lo único que hagamos!!!
He visto que el libro está disponible en castellano bajo el título "La clave del éxito" y voy a pedirlo a mi librero, también el de "Inteligencia intuitiva: ¿Por qué sabemos la verdad en dos segundos?", del mismo autor. Ambos tienen muy buena pinta. ¡¡Gracias!!
Muy interesantes la verdad. Mucha información ya la conocía (como el experimento de los carceleros y sus resultados), pero nunca está de más recordar estos conceptos.
Al final es muy difícil definir el individuo, no llegamos a saber nunca como podemos responder ante una situación. De hecho creo, que si pudiéremos retroceder en el tiempo y volver a decidir ante la misma situación, seguramente, bajo las mismas premisas, tendríamos varias respuestas diferentes. El azar parece tan presente en todos nosotros que casi perdemos el límite como personas entre un mar de acontecimientos... Pero lo necesitamos, necesitamos pensar que somos únicos, especiales y que nos conocemos, si no, no podríamos vivir.
No obstante, creo que hay personas que tienen mucho más de "individuos" que de "masa" colectiva. La mayoría de personas no tienen medios o necesidad de intentar definirse, por lo que se conforman con los "estandartes" sociales de su época. Por eso la masa siempre predomina, siempre son más numerosos y en cierto modo, más predecibles. Quizás esto sea lo maravilloso de nuestra especie; aun que formemos parte de una gran mayoría, nadie responderá del mismo modo a la misma situación.
Muy bien el artículo, es un acierto hacer lo que dices porque de caso contrario el metro es un lugar subterraneo y peligroso.
Da que pensar lo expuesto. En Sevilla, donde vivo, los barrios están más limpios de grafitis que el centro, y una teoría podría ser que en los barrios se conoce todo el mundo. En un lugar donde nadie se conoce, como hacen los "guiris" al llegar a España, se reprimen menos. Quizás eso explique las horrorosas pintadas del casco antiguo de Sevilla.
De todos modos grafitis hay en todos lados, pero lo de algunas calles céntricas de Sevilla es de verguenza ajena. Algunas iglesias de más de 500 años dan "penita" verlas.
-- editado por última vez a las 18:02
interesante
Muy interesante esta serie, últimamente se están publicando unos artículos muy buenos de psicología.
Es cierto que el ambiente modifica mucho a las personas, llegando incluso a cambiarlas casi por completo. Esto ocurre por ejemplo en una clase. Cuando todo el mundo está callado, hasta los más revoltosos se comportan de una forma más educada. Otro ejemplo, en un ambiente depresivo, la gente tiende más a sentirse deprimida, aunque luego sean unas personas optimistas en general.
También me ha llamado la atención el ejemplo de la presencia policial en Nueva York. Si esos resultados han sido positivos, me parece muy urgente que se empiece a hacer algo similar en las zonas más conflictivas de las grandes ciudades. Además de mejorar la higiene del lugar, también se reduce la delincuencia... pero claro, el dinero no cae del cielo y esos mantenimientos no son precisamente gratis.
#2 Por cierto Melojo, si te interesan esos libros y tienes pensado comprarlos, yo le echaría un vistazo al análisis que ha hecho el propio Sergio de ambos en Papel en Blanco:
-La clave del éxito
-Inteligencia intuitiva
Bueno Cendrero, me acabas de enseñar una puerta que he tenido aquí al lado, delante de las narices, durante varios meses desde que visito Genciencia, y que no había reparado en que existía. Había buscado a Malcom Gladwell en Wiki y me había atraído, pero desconocía que existía "Papel en Blanco", donde tenemos a Sergio y otros guías de lujo comentando libros ¡Vaya descubrimiento! Me viene al pelo, pues desde que empezó el año con las nieves me decidí a abandonar el coche y tengo todos los días 1,5+1,5 horas de cercanías-Renfe, por lo que he recuperado la afición de devorador de libros, y estoy leyendo verdaderas maravillas (y necesito un sitio donde encontrar referencia de las próximas: EUREKA!). Gracias!!!!!!!!!!!!!
Yo me leí los dos hace algún tiempo y son bastante interesantes. A mi me gustó más el de la inteligencia intuitiva, pero si te gustan estos artículos seguramente los dos libros te sentarán bien xd...
Ok concluyendo mis humildes comentarios, creo que has dado con la clave de muchas cosas que me preguntaba. Me explico:
Soy venezolano y vivo en panamá y algo que me impresiona es la hostilidad que muestra el panameño cuando esta conduciendo un auto, a diferencia que al no estar manejando los panameños son seres sumamente atentos y felices. Entoces nos damos cuenta directamente que su comportamiento agresivo al conducir se debe indudablemente a el caos y deterioro que tienen todas las vías. Ahora bien: ¿Creen entonces que es justo juzgar a alguien por una conducta sin estudiar el contexto?, Yo creo que no y me doy cuenta que que la ciencia del derecho se debería actualizar.
Segio te felicito nuevamente y te doy las gracias por hacer lo que pocos hacen: Ayudarnos a pensar.
Muy, muy acertado tu enfoque. Siempre me ha sorprendido ver algún amigo, inteligente, comprensivo, ecuánime, educado, conciliador..., transformarse al volante y convertirse en un ser agresivo y castigador inflexible de aquél que se cruce erróneamente en su camino. Pensaba que el coche transforma, y lo tenía comprobado, pero ahora pienso que no es el coche sino el desorden más la ansiedad por llegar y el sentimiento de victimismo. Siempre es sorprendente comprobar la cantidad de perspectivas diferentes que puede ofrecer una misma cosa. Y da satisfacción que te las muestren y/o sentirte capaz de apreciarlas.
Un caso similar que me he planteado a veces es el de los documentales en tv.
Hace algunos años creo que lo más importante de los documentales no es toda la información que dan, sino su ritmo reposado que contrasta con el ritmo los programas estresantes que obtienen mayores audiencias. Así, quien se acostumbra a ver documentales adquiere un estado de ánimo más calmado que lo hace cometer menos errores y ser más eficiente, tanto en el trabajo como en su vida personal. La lectura y las visitas a museos tienen el mismo efecto, aunque fue el contraste entre los documentales en tv y los programas del corazon o late shows los que me permitieron darme cuenta de la diferencia.
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