¿La posibilidad de ser asesinado disminuye gracias al comercio?

8 comentarios

gordongekko.jpgAcostumbramos a poner el capitalismo bajo sospecha. El brillo fenicio del vil metal nos parece execrable. La gente con mucha pasta nos produce arcadas. Los mercados nos recuerdan a tiburones disputándose la pitanza pública. Identificamos a Gordon Gekko con un antihéroe (y un cabrón desalmado).

Y hay algo de eso, sí. Pero el dinero, el capitalismo y las transacciones económicas podrían también estar detrás de los grandes avances de la civilización (moral, esclavitud, liberación sexual, crimen, filantropía, beneficios sociales varios, tecnología, etc.), a juicio de muchos analistas.

Por ejemplo, fijémonos en el crimen. Desde el siglo XVII, la posibilidad de ser asesinado no ha dejado de disminuir en toda Europa; y esta tendencia empezó en dos países especialmente comerciales: Holanda e Inglaterra. Como apunta el doctor de la Universidad de Oxford Matt Ridley: “El asesinato era diez veces más común antes de la revolución industrial con respecto a hoy en día”.

La conocida como curva de Kuznets establece que cuando el ingreso per cápita alcanza los cuatro mil dólares, las personas exigen la limpieza de los ríos y aire locales (ecologismo). En el Occidente de la posguerra, las personas empezaron a enriquecerse y a demandar horas de trabajo flexibles, pensiones y seguridad laboral (derechos del trabajador).

Algunas de estas tendencias pudieron producirse sin el concurso del comercio en la vida diaria, pero parece ser que el comercio las aceleró.

La razón psicológica se esconde en la expansión del cerebro colectivo: a medida que nos vemos obligados a ampliar nuestras transacciones con desconocidos, convertimos a esos desconocidos en amigos honorarios. El intercambio comercia puede transmutar el interés personal en benevolencia. Las naciones más comerciales son las que históricamente han presentado una mejoría más espectacular en la sensibilidad humana.

A juicio de Ridley:

En el siglo XIX, cuando el capitalismo industrial atrajo a tantas personas a ser dependientes del mercado, la esclavitud, el trabajo infantil y los pasatiempos como el lance de zorros o las peleas de gallos se volvieron inaceptables. A finales del siglo XX, cuando la vida se comercializó aún más, el racismo, el sexismo y el abuso de menores se volvieron inaceptables. Y en el camino, cuando el capitalismo cedió el paso a variadas formas de totalitarismo dirigido por el Estado y sus pálidos imitadores, fue evidente el retroceso de dichas virtudes, mientras la fe y el valor revivieron. (…) La violencia azarosa tiene espacio en los noticiarios precisamente porque es tan rara; la amabilidad rutinaria no es noticia precisamente porque es tan común. En décadas recientes, las obras de caridad han crecido más rápido que la economía a nivel global. Internet está repleto de personas que comparten consejos gratuitamente.

En palabras de Eamonn Butler, director and cofundador del Adam Smith Institute: “El sistema de mercado convierte el interés personal en algo virtuoso.” Producir resultados racionales que parten de individuos irracionales. Producir resultados benévolos de motivaciones individualmente egoístas. Cuando la economía de mercado florece, también lo hace la filantropía. Proporcionalmente, los trabajadores pobres dan tres veces más de sus ingresos a causas filantrópicas que quienes viven de la asistencia social.

Los psicólogos evolutivos, por ejemplo, han confirmado que en ocasiones la motivación detrás de las muestras conspicuas de virtud por parte de los muy ricos están muy lejos de ser puras. Cuando se le muestra a una mujer una fotografía de un hombre atractivo y se le pide que escriba una historia sobre la cita ideal con él, ella dirá que está dispuesta a invertir su tiempo en voluntariados prosociales que llamen su atención. En contraste, una mujer a quien se le muestra una fotografía de una escena callejera y se le pide que escriba una historia sobre el clima ideal para estar ahí, no muestra la misma urgencia filantrópica.

Lo que se pretende destacar, pues, es que, gracias al intercambio, la confianza entre las personas ha crecido de forma gradual y progresiva. El intercambio genera confianza, y viceversa. Éste es el motivo en gran parte de la crisis financiera que estamos viviendo: los bancos se hallaban sustentados en pedazos de papel que decían valer mucho más de lo que valían, y la confianza se perdió.

Vía | El optimista racional de Matt Ridley

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Comentarios

  • 1

    Avatar de merkzek77 !

    Algo que he aprendido en mis pocos años de vida es que las utopías no existen.

    Todos los sistemas de organización (sin importar su "color" político) tienen ventajas y puntos débiles. Como seres que tenemos la capacidad de tomar conciencia de nuestra propia situación y también de la del resto, tenemos el deber de organizarnos, ponernos de acuerdo respecto a ciertas ideas y, sobre todo, mejorar nuestra calidad de vida, para luego morir y dejar en las manos de las generaciones siguientes el futuro de nuestra especie.

    Porque, al final, todo se reduce a eso: Mejorar a nuestra propia especie en general.

    La existencia de la pobreza no es por culpa del dinero en sí, sino que se debe a que el dinero no se distribuye de la manera adecuada.

    Y claro, no debemos permitir que nos volvamos esclavos de nuestras propias creaciones. Porque al final todo depende de las decisiones que tomemos

  • Respondiendo a #1:
  • 2

    Avatar de dunearrakis !

    La culpa de la pobreza y del hambre desde luego que no es del dinero, porque el dinero no es un ente pensante, es un bien material y nada más. La responsabilidad de la pobreza recae en todos y cada uno de los ciudadanos del mundo que no somos pobres y que aunque estamos de acuerdo en que no está bien que haya gente que sea muy pobre o que mueran de hambre, no estamos de acuerdo en dar nuestra "riqueza" a otros, por una simple cuestión psicológica, el "bien comparativo", que es un algoritmo mental que ejecutamos de forma inconsciente que nos dice algo como "si esa persona es muy pobre en comparación conmigo, si yo le doy la mitad de mi riqueza de manera que estamos equilibrados, ¿como sé yo ahora si soy pobre o rico?

    Ese fenómeno lo vemos a diario en los objetos de lujo, que dejan de serlo en el momento que ese objeto se generaliza. Si un día todo el mundo pudiera comprarse un Ferrari, los ricos que actualmente se compran uno dejarían de comprarlo, porque "¿qué diferencia obtengo comprándome el mismo coche que mi vecino?"

    El dinero no es malo, somos nosotros los malos.

    Seguro que tú, como yo, lloramos cuando nos muestran a medio día la hambruna del Cuerno de África, pero nos comemos nuestro plato de comida igual, y seguimos sin comprar esas tarjetitas de Unicef que nos ponen en las cajas de los supermercados para ayudar al tercer mundo.

    Podría estar horas poniendo ejemplos similares, pero creo que es suficiente

  • Respondiendo a #1:
  • 8

    Avatar de Jose Luis !

    Y tampoco, que a los ricos no les interesa que se acabe con la pobreza, para así mantener su status.

  • 3

    interesante

    Avatar de dunearrakis !

    Sergio, muy bien explicado el artículo, felicidades. Esto es un hecho constatado, hasta el punto que hace algún tiempo se hizo un estudio comparativo entre los rasgos de personalidad de individuos de países altamente industrializados, y con una gran red de comercios, y los individuos de países con menor industrialización y comercio. Los resultados fueron algos sorprendentes, porque en contra de lo que muchas ideologías orientales nos tratan de mostrar, de que en occidente nuestra sociedad está corrompida, que hay una pérdida de valores,..... los resultados mostraron que los individuos de países con más industrialización obtenían puntuaciones más altas en aquellos parámetros de personalidad que tienen que ver con los aspectos sociales, grupales, colectivos; mientras que los individuos de regiones menos industrializadas obtuvieron puntuaciones más altas en aquellos parámetros de personalidad que tenían más que ver con el narcisisto, el histrionismo,.... es decir, más con factores individuales y no colectivos.

    Estos resultados chocaron a los investigadores porque de hecho era casi lo contrario a lo que esperaban encontrar, y una de las explicaciones que se dio fue precisamente lo que tú acabas de describir en el artículo a la perfección, y es que no se trata de que en los países con más comercio, los individuos sean más "buenos" ni amables ni cordiales, es que en un país comercial, cada individuo de la sociedad es un bien económico, porque es un potencial benefactor económico tanto para la sociedad como para mí mismo, de manera que se ha invertido la percepción de "los demás como rivales por la subsistencia" a "los demás como colaboradores de mi subsistencia".

    Por el contrario, es comprensible que en los países sin red comercial, tengan pensamientos más egoístas y egocéntricos, pues los demás miembros de la comunidad se perciben no como potenciales clientes o activos económicos, sino como potenciales rivales para la subsistencia mía y de mi familia.

    Incluso en un curso de recursos humanos se nos comentó un estudio que encontró que en contra de lo que la gente suele opinar, los profesionales liberales (PYMES, autónomos,...)tenían personalidades más prosociales que los profesionales por cuenta ajena (empleado, funcionario,...), debido a que por ejemplo, un frutero que tiene su propia frutería, sabe que cualquier oportunidad de contactar o caer bien a sus vecinos o amigos o desconocidos es una forma de ganar potenciales clientes que le reporten beneficios, y se mostrará amable, sonriente, cercano,... mientras que un funcionario, al que le da igual si las personas que le rodean van o dejan de ir a determinado negocio o ventanilla, simplemente le importará muy poco la cordialidad con los demás.

  • 4

    !
    | 1 estrellas

    Lo que disminuye la posibilidad de asesinato asi como de cualquier otro atentado contra la integridad de una persona es el hecho de que aumenten las relaciones igualitarias en entornos socioeconomicos elevados. De esta manera adquirimos una empatia de la que carecen entornos menos igualitarios.

  • 5

    interesante

    !
    | 1 estrellas

    <“El sistema de mercado convierte el interés personal en algo virtuoso.” >

    POR FAVOR, POR-FA-VOR, que yo sepa el "sistema bélico" no convierte el ansia de matar en algo virtuoso. Yo apoyo la idea de que el sistema convierta los impulsos "antisociales" del hombre en productos "prosociales", pero no podemos decirlo de un sistema que se doblega a la voluntad de un individuo con el poder suficiente.

    http://www.agarzon.net/?p=807

    -- editado por última vez a las 23:09

  • 6

    interesante

    Avatar de davico_rosello !

    y qué cuando el país más industrializado es el país que más personas mata?

    la psicopatología se traslada del individuo a las corporaciones y al poderío militar.

  • 7

    interesante

    Avatar de israelgd !

    Estoy de acuerdo con el artículo, por eso pienso que movimientos sociales como el 15-M, están bien, pero fallan en una cosa, no tienen como reinvindicación principal que se solucione ya el problema tremendo de paro que tiene España, porque una sociedad donde todos o casi todos en edad de trabajar tengan un puesto de trabajo u oportunidad para montar una pequeña empresa, da pie a que esa sociedad reinvidique otras cosas para que la sociedad a la que trabajan prospere, sea mejor y tenga una mejor calidad de vida, eso pienso. De nada vale que haya un 15M, si nos encontramos con 5 millones de personas sin trabajo ni oportunidad de trabajar o montar una empresa, para mover y hacer que un pais prospere.

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