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La pornografía no está aumentando los crímenes sexuales

La pornografía no está aumentando los crímenes sexuales
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Del mismo modo que los videojuegos no incrementan la violencia real (y de hecho estamos viviendo la época de la historia en la que se producen menos asesinatos), tampoco parece haber evidencias de que la pornografía incrmente los crímenes sexuales.

Ni que tampoco afecte negativamente a otros muchos mitos asociados a la pornografía, como la adicción al sexo o la insensibilización erógena.

Delitos sexuales

En 2010, un exhaustivo estudio NSSHB (Encuesta Nacional de Salud y Comportamiento Sexual) publicó datos sobre el comportamiento sexual de casi 6.000 estadounidenses de entre 14 y 90 años del que se podían extraer algunos datos interesantes sobre pornografía, como que uno de cuatro hombres y una de cada veinticinco mujeres ha mirado pornografía por internet en el último mes.

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El fenómeno de la pornografía no es novedoso, pero sí lo es su acceso universal, gratuito y fácil de ocultar, y desde su universalización ha disminuido los crímenes sexuales, incluidos el exhibicionismo, las violaciones y el abuso infantil. Donde hay más disponibilidad de pornografía, los delitos sexuales han disminuido o no han aumentado.

Además, cada vez más comunidades aceptan la pornografía y la consideran apropiada. Esta actitud es contemplada tanto por los hombres y mujeres, y no solo en comunidades urbanas, sino en muchas comunidades conservadoras. El único punto negro consiste en que los adultos prefieren tener el material pornográfico alejado de los niños.

Insensibilización sexual

Un estudio llevado a cabo por la Universidad de California en Los Ángeles (EEUU) y la Universidad de Concordia (Canadá) y que ha sido publicado en en la revista The Journal of Sexual Medicine ha demostrado que es poco probable que ver contenido erótico provoque problemas de erección o insensibilización erótica: más bien puede ayudar a excitarnos más fácilmente.

Adicción

Si no se presentan problemas físicos, mentales o psicológicos previos, practicar o consumir mucho sexo no genera adicción, tal y como explica Pere Estupinyà en su libro S=EX2:

Y cuando existen problemas previos que provocan una búsqueda obsesiva y compulsiva de recompensas, el sexo suele ser la consecuencia y no la causa. De hecho, en la bibliografía científica se pueden encontrar casos de adictos al sexo que también lo son a las compras, al juego o que tienen obsesiones como lavarse las manos compulsivamente.

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