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¿Hombres y mujeres deberían percibir un salario idéntico? (y III)

¿Hombres y mujeres deberían percibir un salario idéntico? (y III)
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Por ejemplo, si se paga mucho más a los médicos que a las enfermeras, también es porque toda una generación de mujeres que podían haber sido doctoras se vio forzada a trabajar como enfermeras. Los salarios de las enfermeras no ascendió, y las mujeres empezaron a desear convertirse en doctoras para ganar dinero. Hasta el punto de que ahora los hospitales están empezando a sufrir un déficit de enfermeras preparadas.

Ello, irónicamente, está provocando que los salarios de las enfermeras estén creciendo, al tiempo que decrecen los salarios de las médicas (en parte porque las médicos trabajan, de media, menos que los médicos). Como veis, las causas y efectos de cada acto son difíciles de gobernar e incluso de predecir.

Y no toda diferencia entre sexos se debe necesaria y exclusivamente a una discriminación por sexo.

Una vez eliminada la discriminación activa contra las mujeres en las escuelas de Medicina, la desigualdad de pago se elimina sin que haga falta tomar cartas en el asunto e influir en los salarios. Si hace 20 años hubiéramos incrementado artificialmente los salarios de las enfermeras, habría sido negativo para el objetivo más amplio de lograr la igualdad de género, en tanto que habría disminuido el incentivo que tantas mujeres jóvenes tienen para convertirse en doctoras.

Otro asunto que debemos tener en cuenta es si realmente las mujeres tienen las mismas ganas de trabajar y de ganar el máximo dinero posible que los hombres. Si no fuera así, entonces incentivar la igualdad salarial sería en realidad discriminatorio para que los tienen más ambición, pertenezcan al sexo que pertenezcan.

Este espinoso asunto ha sido tratado más ampliamente en el artículo ¿Por qué las mujeres perciben un salario inferior al de los hombres? (I) y (y II).

Recordemos que son estudios que no controlan todas las variables, pero precisamente por ello deberíamos ser cautos a la hora de inclinar la balanza de nuestra opinión hacia un lado u otro, y no dar las cosas siempre por sentado. De ello no se denota que seamos machistas o feministas, sino honrados intelectualmente.

Y ahora del dabate queda abierto.

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