Cómo se contagia el Mal

18 comentarios

El juicio moral que nos permite juzgar a los demás reside una región específica de nuestro cerebro. Y como demuestra una reciente investigación de Neurocientíficos del MIT liderados por Rebeca Saxe, basta con perturbar esa parte del cerebro para que la gente tenga un juicio moral diferente o más laxo.

En estudios previos se había mostrado que la región cerebral conocida por unión parietal temporal (o TPJ en sus siglas inglesas) se activaba fuertemente cuando pensamos acerca de las intenciones de los demás, sus pensamientos o creencias, que es el modo que tenemos para deducir si la otra persona está actuando bien o mal (por ejemplo, aquella persona acaba de agredir a otra: ¿ha sido para defenderse, ha sido por odio, ha sido por equivocación, etc.?).

En esta nueva investigación se perturbaron temporalmente la actividad de TPJ mediante la inducción de una corriente el cerebro, inducción que se conseguía gracias a la aplicación de un campo magnético desde el exterior del cráneo. Liane Young afirma lo siguiente tras conocerse los resultados:

Normalmente se piensa que la moralidad forma parte de un comportamiento de elevado nivel. Ser capaz, con un campo magnético aplicado a una región específica del cerebro, de cambiar esto es realmente pasmoso.

Al igual que el TPJ, que está localizada en la superficie del córtex por encima y detrás del oído derecho, es crítico a la hora de elaborar juicios morales, poniendo de manifiesto que nuestra moralidad es en parte un constructo de hardware endeble, nuestros actos morales (y la valoración que hagamos de los mismos) también dependen mucho del entorno en el que estemos.

Cuando uno mismo se interpela sobre su moralidad, acostumbra a asumir que, a grandes rasgos, es una buena persona, justa, ecuánime y amable con los demás. También tendemos a focalizar el Mal en personajes icónicos, como Hitler o Satanás. Solemos pensar: “Hitler sí que era malvado, yo no; y el vecino del quinto molesta más al vecindario que yo”.

Sin embargo, si bien el grado de bondad nos diferencia entre nosotros (es innegable que hay personas más egoístas, más mezquinas o menos empáticas que otras), lo cierto es que la mayoría de personas basculan entre el bien y el mal continuamente, y ello depende de las circunstancias.

Con circunstancias no quiero que penséis en infancias traumatizas o entornos económicos desfavorables. Un padre de familia puede ser amable en casa, con su familia, y un desalmado en la empresa que dirige. Un individuo puede ser agresivo y desconfiado en un contexto durante meses, y luego, al cambiar de contexto deponer esa actitud de una forma asombrosa en un nuevo contexto en pocas horas o días.

Cómo funciona la difusión interpersonal del comportamiento delictivo es un ejemplo ilustrativo de cómo una persona puede estar en uno u otro espectro moral. La delincuencia suele variar mucho en el tiempo (cambia de año en año) y en el espacio (varía entre jefaturas y comisarías adyacentes) por motivos que, en parte, son misteriosos.

Uno de los motivos en los que se está haciendo hincapié es que los delincuentes inducen a los demás a cometer actos delictivos de forma tácita. El economista Ed Glaser incluso llevó a cabo un estudio en el que tales efectos eran distintos según el tipo de delito:

Es mucho más probable que una persona se vea incitada a robar un coche cuando ve hacerlo a otro que a robar una casa o cometer un atraco, y esta influencia es aún menor en delitos como el incendio premeditado o la violación. Cuanto más arriesgado o grave sea el delito, menos probable es que otros se animen a seguir el ejemplo (aunque también se pueden producir comportamientos asesinos frenéticos, como en el genocidio de Ruanda).

Malcolm Gladwell analiza también el comportamiento cívico desde esta perspectiva, con lo que él llama “teoría de las ventanas rotas”:

Si se rompe una ventana y se deja sin arreglar, la gente que pase por delante deducirá que a nadie le importa el asunto y nadie se ocupa de arreglarla. Al poco tiempo aparecen más ventanas con los cristales rotos, y en seguida el edificio afectado transmite cierta sensación de anarquía a toda la calle, con la consigna de que todo vale. La teoría de las ventanas rotas y la del poder del contexto vienen a ser una misma cosa. Ambas se basan en la premisa de que se puede invertir un proceso epidémico con sólo modificar pequeños detalles del entorno inmediato.

Por supuesto, el contagio de la bondad se produce de manera similar. Dejando a un lado que nacemos predispuestos al altruismo y la cooperación (al menos aparente) y que el sentido moral nace de serie, el entorno puede subrayarlo o debilitarlo. Por ejemplo, en un entorno social donde predominan las personas buenas, habrá menos posibilidades de que haya personas malas.

La gente buena tiene más amigos, tiene más gente alrededor para prestar atención a sus anécdotas, a sus gustos literarios, musicales o directamente estéticos, a sus ideas, en definitiva, y eso provoca que la esencia de la gente buena se reproduzca con mayor facilidad en los demás, en el acervo cultural en el que estamos inmersos. La gente amable influye y persuade a un mayor número de personas en su vida.

Por otro lado, la gente mala, por ejemplo la que tiende a engañar, estafar o robar, comprobará que en un entorno de personas buenas podría engañar, estafar o robar más fácilmente, sí, pero llevar a cabo esas actividades implica un riesgo inherente: el ser pillado y expulsado de la comunidad. Sin embargo, podría advertir inconscientemente que mediante un comportamiento honesto puede también obtener muchos beneficios sin sufrir el riesgo de expulsión y, sobre todo, menguar el riesgo de que otros opten por el engaño, estafa o robo.

Así que si una persona se os presenta como adalid de la moral, desconfiad de inmediato. De igual modo, no os dejéis cegar por la comisión de un acto inmoral para juzgar la integridad de una persona. Todos cambiamos y nos adaptamos en diferentes entornos, incluso en un mismo día, y que nos percibamos como criaturas con una línea moral coherente y estable es sólo una de tantas ilusiones de nuestra mente.

Con todo, para los que abriguéis la esperanza de que todo depende del contexto y del contagio social, próximamente os presentaré otro artículo donde se sugiere cómo el ADN determina en gran parte nuestro grado de altruismo, egoísmo y cooperación.

Vía | Conectados de de Nicholas A. Christakis y James H. Fowler / La frontera del éxito de Malcolm Gladwell

En Genciencia | Si te rodeas de delincuentes, acabarás delinquiendo

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Comentarios

  • 1

    Avatar de antonio_gs !

    El experimento del contagio de la bondad por el medio de vivir en una sociedad de buenas personas es tratado de una manera que no está mal en El Bosque, del últimamente denostado Shyamalan.

  • 2

    Avatar de cochise !

    "lo cierto es que la mayoría de personas basculan entre el bien y el mal continuamente, y ello depende de las circunstancias."

    Esto es algo que nunca va cambiar. A pesar de que se puede decir que no todos son así y que no se puede generalizar a todos, las mayorías siempre serán mayorías.

    Lo que se menciona sobre el campo magnético en el cerebro está interesante, hasta se podría deducir que en base a este comportamiento del cerebro se podría lograr crear dispositivos que alteren el comportamiento humano .... ¿cascos del mal?? Ojalá nunca suceda.

    Sobre lo de ser incitado a robar, dependerá mucho de si son acciones que se pueden llegar a realizar por volunta propia y no por incitación. Por ejemplo alguien que pase por un vecindario en el que en el momento estén saqueando todo (o todos los coches, siguiendo el ejemplo del post), no necesariamente será incitado a hacerlo, incluso puede que llegue a sentirse con ganas de salir corriendo del lugar.

    Yo creo que más bien va por el lado de que los seres humanos somos seres sociales, nos gusta ser parte de un grupo, nos gusta sentirnos parte de un equipo, de ahí que en muchas ocasiones un individuo se anima a hacer cosas estando con un grupo de personas que nunca haría estando sólo. Por tanto, es cierto que puedes ser incitado a hacer algo cuando veas a otra persona haciéndolo, pero seguramente te sentirás más incitado si es algo que harías por voluntad propia y se podría decir que serías doblemente incitado si lo harías por voluntad propia y además a quien estás observando hacerlo es alguien perteneciente a un grupo social al que te sientes ligado.

  • 3

    Avatar de jcpc2010 !

    Quizá la pregunta de fondo es ¿En donde comienza realmente la voluntad? ¿tenemos voluntad? ¿Nuestros juicios y acciones morales son realmente nuestros? Si no son nuestros ¿debemos de ser más laxos en las sanciones legales a ciertos delitos? ¿No sería moralmente cuestionable castigar a alguien cuando quizá no todas las causas de acciones que se castigan son imputables a quien comete el delito?

  • Respondiendo a #3:
  • 5

    Avatar de dunearrakis !

    Eso ya se hace en los procesos de imputabilidad penal, mediante medidas eximentes, agravantes, atenuantes,....

  • Respondiendo a #5:
  • 8

    Avatar de jcpc2010 !

    Entiendo. Aunque mi pregunta iba más por el lado de tus comentarios que más abajo expresas.

    Quizá el conocimiento científico no está debidamente incorporado en las decisiones de índole moral - penal. Por ejemplo, el desarrollo de la corteza frontal todavía tiene carencias alrededor de los 18 años. Esto significaría que no es posible condenar a un adolescente a una pena grave, pues el área de su cerebro que tiene que ver con la anticipación, planeación, razonamiento no está plenamente desarrollada. Sé que esto fue considerado en la corte de E.U. para no imponer penas severas, pero estoy seguro que no es lo mismo en todos lados. Es más, estoy seguro que el juez "común y corriente" usa su sentido común más que el conocimiento científico.

  • 4

    interesante

    Avatar de dunearrakis !

    La posición actual de la psicología criminal a este respecto es muy clara: EXISTE EL PANCRIMINALIMO, o lo que es lo mismo: "TODOS SOMOS POTENCIALES CRIMINALES"

    Es la forma científica del dicho popular "no digas nunca que de este agua no beberás", o "nunca digas nunca".

    Esto quiere decir que todas las personas de nuestro planeta, si se le presentan las circunstancias adecuadas, terminan delinquiendo. Aun cuando se trate de las personas más educadas del mundo, aun cuando se trate de personas con una alta religiosidad, con una gran moralidad e incluso con un férreo control conductual,... todas son potenciales delincuentes.

    Algunos de ustedes han puesto algún ejemplo sobre este fenómeno. Si preguntamos a 1000 personas si piensan que está bien saquear casas, o robar, las 1000 personas nos dirán tajantemente que está mal. Sin embargo, es un hecho que cuando ocurren por ejemplo, desastres naturales, como inundaciones, fuertes terremotos, erupciones volcánicas,... lo primero que ocurre son los saqueos en las tiendas, los robos a mano armada, las intimidaciones e incluso, en algunos casos delitos graves como violaciones o abusos de menores. No nos tenemos que ir a la edad media a buscar ejemplos, ha ocurrido hace apenas un año con el desastre de Haití.

    Resulta que si esto ocurriera en nuestra comunidad, quienes cometen esos delitos, son los mismos que contestaron a nuestro test que está mal robar y saquear casas. ¿Qué ha pasado?, ¿nos mintieron?, ¿se han vuelto locos?,.... no, la respuesta es simple: CAMBIARON LAS CIRCUNSTANCIAS.

    En mi facultad hay profesor magnífico que se llama Humberto Trujillo que es psicólogo militar, y este hombre ha estado en zonas de guerra mediando entre los diversos enemigos, y ha visto de todos los casos posibles. Uno de los que más le impactó fue uno de la guerra de la ex-Yugoslavia, un líder que cuando sus hombres asaltaban un poblado les daba órdenes de disparar primero a mujeres y niños con el fin de enloquecer a los rivales. Este "energúmeno" en el proceso de mediación lo primero que hacía era colocar el Kalefnikov en la mesa. Informándose de la vida de este señor, resulta sorprendente que este hombre era anteriormente jefe cirujano de un hospital, un profesional totalmente comprometido con las causas altruistas, echando horas y horas extra en el hospital sin cobrar para ayudar a las personas que habían sido heridas de guerra.

    ¿Qué le había pasado a este hombre?, ¿acaso enloqueció?. No, simplemente, CAMBIARON LAS CIRCUNSTANCIAS. Y eso ocurrió un buen día cuando volvía a casa después de muchas horas de duro trabajo, y se encontró que su casa y su familia habían sido destruidas por un obús enemigo.

  • Respondiendo a #4:
  • 11

    Avatar de colindres33 !

    Si le preguntas a 1000 personas si robar está mal, te dirán que sí, está mal, pero eso no quiere decir que no vayan a hacerlo. Si a mi me preguntas si está mal bajar música de forma ilegal te diré que sí, está mal, pero aún cuando estoy concienciado, no voy a dejar de hacerlo.

    Mucha gente, durante desastres naturales cometen delitos por que piensan que si no lo hacen ellos lo harán otros, y al fin y al cabo, ellos también están necesitados, no cambia en absoluto la percepción de bien o el mal.

  • Respondiendo a #11:
  • 14

    Avatar de dunearrakis !

    Colindres, tu percepción del bien y el mal no cambia, pero sí han cambiado las condiciones en las que tú habías cifrado tu percepción de lo que está bien y de lo que está mal.

    Te pongo ahora un ejemplo inverso. Un delincuente habitual, que está más que acostumbrado a robar o hasta agredir a personas, importándole muy poco que eso esté bien o mal, sino que los justifica de alguna manera y lo hace de forma reiterada. Un buen día se encuentra con una familia a la que piensa robar, pero esa familia, sorprendentemente lo trata muy bien, le invita a comer, se interesa por su vida,.... y de pronto, ese "malvado" delincuente se siente incapaz de robar y hacer daño a esta bendita familia.

    ¿Qué ha pasado?, ¿ha cambiado lo que él interpretaba como bien o mal?, no, solamente han cambiado las circunstancias, en este caso, positivamente, y este delincuente ha encontrado una familia que es diferente al resto, y ha interpretado que no debería robarles, quizás porque no se lo merecen.

    La casuística de circunstancias que pueden hacer cambiar la percepción del bien/mal de una persona es infinita, y en cada persona serán unas circunstancias diferentes.

    No podemos decir que todas las personas aprovechen un desastre natural para robar y saquear establecimientos y viviendas, pero sí podemos decir que un gran número de los que afirmaban en otras condiciones que eso está mal, lo harían.

    Igualmente, si preguntamos a 1000 mujeres si matar está bien, nos dirán que no, tajantemente, pero si en una ocasión se encuentran en una situación de amenaza de vida a su bebé, serán capaces de matar hasta a su pareja.

    Es por ello que en la psicología criminal moderna se habla del pancriminalismo, todos somos potenciales criminales, solo hace falta que se den las circunstancias adecuadas, o mejor dicho, inadecuadas.

  • 6

    Avatar de dunearrakis !

    Sergio, no estoy del todo de acuerdo con las palabras: "Por ejemplo, en un entorno social donde predominan las personas buenas, habrá menos posibilidades de que haya personas malas".

    Quizás sería interesante leer algo de Robert D. Hare, uno de los mayores expertos en psicópatas, y si quieres, en España tenemos a Vicente Garrido, de la Universidad de Valencia, que tiene unos libros buenísimos sobre esta temática y comparte la misma postura que Robert.

    Robert D. Hare nos viene a decir que el psicópata en parte nace y en parte se hace, pero que lo más curioso es que el psicópata es un personaje que es inerradicable de la sociedad humana, es decir, que siempre habrá psicópatas.

    Hablando sobre la imputabilidad o inimputabilidad penal de los delincuentes, en el caso del psicópata se nos plantea una duda muy seria, ¿es imputable o es inimputable?. Por un lado sabemos que esta persona tiene una inteligencia y una capacidad volitiva perfectamente desarrolladas, por lo que sería el caso típico de persona imputable por sus delitos, pues sabía lo que hacía y pudo elegir no hacerlo.

    Sin embargo, por otro lado, al ponerle la etiqueta de "psicópata" lo estamos psicopatologizando, es decir, lo estamos enfermando, y ahí viene la gran duda, ¿es una enfermedad mental la psicopatía que lleva a estas personas a delinquir continuamente?. Si la respuesta es que sí, entonces todos los psicópatas del mundo son inimputables, y por tanto, no deberían estar en prisión, sino bajo tratamiento. Y nos surge una nueva cuestión: ¿hay tratamiento de la psicopatía?. La respuesta es descorazonadora: NO.

    A Robert en una entrevista le plantearon una hipotética situación. Si pudiéramos detectar a todos los psicópatas de la población, y los lleváramos a una isla, o a prisión, ¿tendríamos una sociedad libre de corrupción y maldad y delincuencia?.

    La respuesta de Robert fue que si eso se consiguiera, aparecerían nuevos psicópatas entre la gente buena que habíamos dejado en la sociedad, y si volviéramos a eliminar a esos nuevos psicópatas, volverían a surgir otros, y así hasta que quedaran solo dos personas en la sociedad humana, y de esas dos personas, seguro que una de ellas trataría de aprovecharse de la otra cuan psicópata que es.

    Con estas palabras, Robert quería decir que el psicópata no es un trastorno mental al uso, como la esquizofrenia o el Alzheimer, sino que es una circunstancia social. Es psicópata aquel puede serlo en su entorno, de manera que siempre que haya seres humanos, habrá psicopatismo.

    Esto además se ha corroborado con estudios en colectivos muy reducidos y aparentemente muy opuestos a lo que podría esperarse como un hogar de un psicópata, como por ejemplo, colectivos religiosos tipo comunas, donde reinan normas de conducta muy altruistas, bondadosas, donde prima el colectivismo frente al individualismo,.... circunstancias aparentemente incompatibles con la psicopatía. Pues los estudios han demostrado que incluso en tales circunstancias, aparecen individuos con rasgos psicopáticos, ya que ven en este entorno unas características muy favorecedoras para aprovecharse de los demás y de sus bondades, y poder vivir de forma parásita de esas personas, que es el gran descriptor de la psicopatía.

  • Respondiendo a #6:
  • 7

    Avatar de dunearrakis !

    Como puedes ver, Sergio, los hombres no somos tan buenos como la religión intenta pintarnos, somos malos por naturaleza.

  • Respondiendo a #7:
  • 10

    Avatar de ripavife !

    Con esto último contradices todo lo que has dicho en tu mensaje anterior. Yo había entendido que no hay hombres ni buenos ni malos, sino que solo son roles que adoptamos en sociedad. Algo que ya sabían los contadores de cuentos.

  • Respondiendo a #7:
  • 12

    Avatar de jozete !
    jozete | 1 estrellas

    Más que la religión es Rousseau y el iusnaturalismo, al fin y al cabo en el cristianismo el "pecado" es intrínseco al hombre.

    Un buen post con comentarios muy interesantes.

  • Respondiendo a #10:
  • 15

    Avatar de dunearrakis !

    En la psicología no se habla de "buenos" ni "malos", ni "justos" ni "injustos", esos no son términos psicologicos, sino morales y legales, respectivamente.

    Psicológicamente hablando no se puede decir que un hombre es bueno ni malo porque la psicología no se posiciona en cuanto a lo que está bien o está mal. ¿Está mal violar a una mujer?, pues moralmente, sí, está mal, pero psicologicamente no se puede etiquetar la violación como una "conducta mala", sino en todo caso como una "conducta desadaptativa", ya que esta conducta lo que provocará en el individuo que la produce un problema de adaptación social, y además, es una conducta que produce daños a quien la experimenta (la mujer violada).

    Son conceptos diferentes, que en algunos casos, coinciden, por ejemplo, en el caso de la violación, pero que en otros, la coincidencia no está tan clara, por ejemplo, en la masturbación, un asunto en el que normalmente se tacha de mala conducta o un mal hábito, pero que psicológicamente hablando puede ser positiva para el sujeto, siempre dentro de unas coordenadas.

    En los conceptos jurídicos de "justo" e "injusto" ocurre algo similar, hay ciertos desajustes entre lo que la justicia considera injusto y por tanto, sancionable, y lo que la psicología considera adecuado/inadecuado.

    Poco a poco se van acercando posturas, pero valga un ejemplo. Hasta hace muy poco tiempo, la custodia de un menor se la quedaba invariablemente la madre, siendo el padre el que prácticamente perdía todos los derechos de custodia de sus hijos, sin embargo, la psicología decía que cuando un menor ya ha pasado los primeros años de vida, donde el vínculo maternofilial es muy intenso, un menor puede desarrollarse correctamente tanto con el padre como con la madre, pero los jueces seguían dando la custodia a las madres. Hoy, poco a poco esto va cambiando, y cada vez más padres consiguen la custodia de sus hijos.

  • Respondiendo a #7:
  • 17

    Avatar de H3CNO !
    H3CNO | 4 estrellas

    Podíamos decir, como Ortega: «Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo»

  • 9

    Avatar de Yunni !

    Esta frase: "Tendemos a focalizar el Mal en personajes icónicos, como Hitler o Satanás", me hizo recordar esta cita de Savater:

    “Los grandes enfrentamientos colectivos no los suelen protagonizar individuos personalmente violentos sino grupos formados por gente disciplinada y obediente a la que se ha convencido de que su interés común depende de que luchen contra ciertos adversarios «extraños» y los destruyan. No son violentos por razones «antisociales» sino por exceso de sociabilidad: tienen tanto afán de «normalidad», de parecerse lo más posible al resto del grupo, de conservar su «identidad» con él a toda costa, que están dispuestos a exterminar a los diferentes, a los forasteros, a quienes tienen creencias o hábitos ajenos, a los que se considera que amenazan los intereses legítimos o abusivos del propio rebaño. No, no abundan los lobos feroces ni los que hay representan el mayor riesgo para la concordia humana; el verdadero peligro proviene por lo general de las ovejas rabiosas...”

  • 13

    Avatar de jerohd !
    jerohd | 1 estrellas

    Estoy completamente de acuerdo con lo que ha expuesto dunearrakis (voto positivo al canto). En circunstancias determinadas la actitud de una persona puede cambiar radicalmente. Yo añadiría que mucho más, cuando uno descubre que ha perdido la fe en la "humanidad".

  • Respondiendo a #13:
  • 16

    Avatar de dunearrakis !

    La palabra "fe" en psicología no existe, es un término religioso, pero sí existen conceptos como la confianza, la seguridad, la amistad, el compañerismo,.... que son además psicométricamente medibles. Esos conceptos son en buena medida los que valoran si una persona está bien o regular o mal integrada en la sociedad en la que vive, y cuando además profundizamos en por qué una persona tiene mas o menos de cada uno de ellos, encontramos que tiene una relación directa con las experiencias que la persona ha tenido a lo largo de la vida, ponderándose las más recientes.

    Lo explico. A mí me ha podido enseñar mi madre desde pequeño cosas como que la vida es bella, que hay que ayudar al prójimo, que Dios nos quiere y protege, que lo más importante es la familia, que los amigos existen y son muy valiosos,......

    Pero si yo, a lo largo de mi propia vida, llena de experiencias, tengo una constelación de malas experiencias respecto a los amigos, respecto a la familia, respecto a la sociedad,... seguramente cambiaré diametralmente mi percepción de la vida.

    Si yo me caso, y resulta que unos años después mi pareja me deja y se va con otro, y encima me niega el acceso a ver a mis hijos y tengo que pagar una manutención,.... difícilmente podré seguir pensando que la familia es un bien valioso.

    Si yo resulta que tengo una situación económica solvente, y tengo un montón de amigos, pero de pronto, por la crisis, mi situación cambia y resulta que tus amigos "desaparecen",.... difícilmente podré seguir diciendo que la amistad es un bien valioso.

    Y así sucesivamente con numerosos conceptos sociales.

  • 18

    !
    | 2 estrellas

    Interesante saber que llevamos instalado de serie un módulo moral, que la moralidad de una persona no depende sólo de que se la inculquen o no, como pretenden e intentan las religiones con su afán por acaparar la educación de los niños.

    Para #4 ( 1º comentario del prolífico dunearrakis): Para todos fue un shock conocer las barbaridades que se hicieron en la guerra de los Balcanes, por gente que se suponía que eran europeos más o menos civilizados como nosotros, no "bárbaros" africanos tribales, pero lo cierto es que me niego a creer que ese caso del cirujano sea válido como ejemplo generalizable del giro moral radical ante un radical "cambio de circunstancias", pues la gente, sometida a los mismos estímulos, reacciona de forma diferente, dándose el caso, aunque minoritario, de gente que incluso prefiere morir antes que acatar órdenes que implican cometer crueldades atroces a sus semejantes (ya no digamos ordenarlas uno mismo). Ese sujeto trabajaba como Dr. activamente en favor de sus semejantes, su relación con la comunidad era proactiva y con ese suceso pasó al lado opuesto e igualmente activo, supongamos que enfurecido al ver cómo el destino o Dios le "premiaba" de esa manera su labor social. Pero esa adaptación creo que depende de los rasgos de carácter de cada uno, explicitados o no (Karadjic era un profesor de Filosofía), otro se pegaría un tiro, otro se volvería un autista del trauma, etc. Claro que una vez iniciada una guerra, es más fácil contagiarse por las actitudes "malvadas" agresivas que se generalizan, puesto que se rompen todas las reglas básicas sociales que sirven de guía y freno.

    Yo lo veo análogo a que, cambiando de tercio, si bien todo el mundo que fuma se hace adicto, no afecta por igual a todos y unos lo pueden dejar con relativa facilidad (los menos) y otros no pueden por mucho que lo intenten.

    En suma, la libre voluntad absoluta no existe, porque te condiciona tu herencia, educación y entorno, pero a partir de ahí cada uno actúa de forma diferente, aunque todo dependa de la libertad de elección que tenga, claro, cuando es "mata o muere", la variabilidad se reduce.

    -- editado por última vez a las 15:45

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