Para que sobrevivamos poco importa que nuestros sentidos sean capaces de registrar toda la realidad. Lo importante es que el modelo de realidad que genera nuestro cerebro nos funcione en la vida cotidiana. Las lagunas ya las rellenaremos con fantasías.
En este sentido, percibir la realidad o imaginármela no es tan diferente cómo parece. Cuando vemos una cara se activa la misma área cerebral que cuando la imaginamos. Entonces ¿cómo sabe el cerebro que estoy viendo una cara realmente y cuánto la estoy imaginando?
Este problema es aplicable a cualquier cosa de ahí afuera, no sólo a las caras.
Las alucinaciones han acompañado al ser humano desde siempre. Sin embargo, posee un sistema ajustado de modo que las señales sensoriales dominen siempre nuestra experiencia no es lo más acertado.
Las señales sensoriales son demasiado poco fiables. Pero lo más importante es que este predominio nos volvería esclavos de los sentidos. Igual que le pasa a una mariposa, nuestra atención saltaría continuamente de una atracción a otra. Una esclavitud así de los sentidos puede producirse a veces a raíz de una lesión cerebral.
Los pacientes que sufren una lesión en la parte frontal del cerebro que les obliga a dejarse guiar por sus sentidos, viven una vida muy complicada. Por ejemplo, actúan irremediablemente sobre todo lo que perciben. Se pueden poner unas gafas, pero si ven otras gafas, entonces también se las pondrán. Si ven un vaso, deben beberse el contenido. Si ven un lápiz, deben hacer garabatos con él.
François Lhermitte fue el primero en describir esta extraña conducta:
El paciente (…) vino a verme a mi apartamento (…). Regresamos al dormitorio. La colcha había sido retirada y la sábana de arriba doblada en la forma habitual. Cuando el paciente lo vio, inmediatamente empezó a desnudarse (incluida la peluca). Se metió en la cama, se subió la sábana hasta el cuello y se dispuso a dormirse.
Mediante el uso controlado de la fantasía, el cerebro escamotea la tiranía del entorno.
Vía | Descubriendo el poder de la mente de Chris Frith
Comentarios
Fé de erratas: "la misma área" noooo, sería: "el mismo área"
-- editado por última vez a las 15:26
interesante
Es voz femenina: «Los temas abarcan todas las áreas» (País [Esp.] 9.1.97). Al comenzar por /a/ tónica, exige el uso de la forma el del artículo si entre ambos elementos no se interpone otra palabra (→ el, 2.1), pero los adjetivos deben ir en forma femenina
DICCIONARIO PANHISPÁNICO DE DUDAS
Y si uno no conoce expresamente la regla se puede fiar del oído, que no suele fallar (el mismo área suena fataaal)
es cierto!
¿"Fe" lleva tilde?
He visto localidades con el nombre "Santa Fé"; pero, la palabra en sí, no aparece en el diccionario.
A mi una de las cosas que más me sorprende del contraste entre los sentidos y la realidad (o lo que conocemos de ella gracias a la ciencia) es: Que nada toca nada y que lo que vemos en realidad es producto de un pasado que esta ligerísimamente atrás, debido a que la velocidad de la luz no es infinita.
BUff, después de tantos post sobre áreas cerebrales ya no sé a qué zona de la cabeza tendría que dar prioridad para proteger en caso de agresión o caída. Mejor ir con casco por la vida.
Caída desde 10.000 metros como la azafata no?
Jajaj. Muy cierto Cheno. Hay que protegerlo todo, que es una joyita.
En realidad la vida en si misma es una continua alucinación, los colores en sí no existen y es la respuesta que da nuestra mente a las variaciones de ciertas longitudes de onda, podría haber sacar sonidos en vez de colores, por ejemplo, sinestesia.
"no es tan diferente cómo parece" Eso si que no lleva tilde :)
PD: me refiero al "cómo"
-- editado por última vez a las 19:47
interesante
"Eso si que no lleva tilde"
Ese "si" sí que lleva ;)
Una más para el cerebro y su gran contribución por sí mismo a la supervivencia del individuo.
Interesante... al fin la ciencia se acerca a la realidad :P
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