Si nos despojamos de cualquier creencia y analizamos objetivamente el problema, hemos de convenir que la búsqueda de la secuencia vino primero, así que las probabilidades no son tan bajas. La localización de letras equidistantes no deben aparecer necesariamente en una localización particular del texto. Estamos dispuestos a que “life” aparezca en cualquier parte del texto, desde el principio al final.
Es decir, se buscan todas las posiciones a partir de las cuales puede identificarse una secuencia de letras equidistante (siendo X el número de posiciones de letras dentro del texto). Entonces la probabilidad de hallar la secuencia “life” viene a ser: P x X.
A continuación supongamos que no nos limitamos a un intervalo fijo de, pongamos, 76 posiciones entre las letras “life”, sino que buscamos la secuencia de letras equidistantes para cualquier intervalo posible entre, digamos, 1 y 1000 letras. Con este procedimiento las cifras vuelven a cambiar. La probabilidad de que observemos la secuencia viene a ser P x X x 1000, un número que ya no es tan pequeño. Podemos incrementar aún más la probabilidad de encontrar la secuencia ampliando el número de maneras en que podría darse. Podemos buscarla de derecha a izquierda, o en diagonal o, como en el caso de los criptogramas bíblicos, permitir distintas secuencias de letras equidistantes para los dos términos relacionados, que estén cercanos pero separados en el texto, o buscar caracterizaciones o nombres alternativos, o relajar las restricciones de muchas otras maneras.
Finalmente, el observador sólo se fijará en las secuencias que le interesan y pasará por alto las que no.
En resumidas cuentas, lo importante no es la probabilidad de que aparezca una secuencia particular en un texto sino la probabilidad de que ALGUNA secuencia de significado vagamente similar aparezca DE ALGÚN MODO y EN ALGUNA PARTE del texto.
Bajo esta reglas tan laxas, es fácil, por ejemplo, encontrar secuencias interesantes en la traducción inglesa de Guerra y Paz: “Jordan”, “Chicago” y “Bulls”. Es decir, que Tolstoi estaba profundamente interesado en el futuro del baloncesto.
El artículo estadístico antes citado también puede ilustrar otro defecto más sutil que tiene que ver con sesgos no intencionados en la elección de las secuencias buscadas, procedimientos definidos vagamente, la variedad y las contingencias de la ortografía del hebreo antiguo y las diversas versiones de la Torá, o incluso el teorema de Ramsey, un profundo resultado matemático sobre la inevitabilidad del orden en cualquier secuencia de símbolos lo bastante larga.
Vía | Elogio de la irreligión de John Allen Paulos
Comentarios
Parece que Elogio de la irreligión da para mucho. Tomo nota.
No he entendido nada....
No he entendido nada....
Muy buen post. Para los que pedían "respeto" para la religión sólo les diré que en el "templo de la ciencia" no se respeta la sinrazón.
La verdad es que no creo que nadie en su sano juicio crea en estos códigos, es más probable que como nos decían en la guía del autoestopista galáctico, "el sentido de la vida, el universo y todo lo demás" sea 42 a que halla un código que nos permita "leer el futuro". Se aplica a la biblia, torá, Kabbalah, el quijote, etc.
Por lo otro, pasé del post anterior porque poco tardaron en hacerlo una guerra de religión vs. ateísmo cuando hasta a dónde a mi me concierne, en el caso del Cristianismo, no tal vez el del judaísmo que siempre tuvo más "mística" estos códigos no tienen nada que ver con la religión ni están amparados en/por ella. Así que ¿por qué discuten ahora?. :S
Baloncesto xD siempre lo supe
y n olvidar que el hebreo no usa vocales, son todo consonantes, asi que para pillar NAZI solo habría que buscar NZ XD
Eso de los códigos secretos de la biblia es una fantasía. Es tan fantasioso como decir que algunas músicas tienen mensajes subliminales. Ocurre justo esos "hallazgos" por azar. Creo en Dios y en gran parte de la biblia y otros textos, pero no es exacta (tiene errores) y siempre por fanatismo se imagina cosas locas.
Yo soy cristiano y esto siempre me ha parecido una chorrada supina, como me lo parece cualquier intento de adivinación del futuro. Es algo que nunca ha tenido pies ni cabeza y dudo mucho, aunque lo desconozco, que la Iglesia le haya dado alguna credibilidad a esto de forma oficial, pero del ser humano te puedes esperar cualquier cosa.
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