Diez tipos de radiaciones que recibimos diariamente (y III)

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rayos cosmicos

Todos nos enfrentamos a riesgos en la vida cotidiana. Es imposible eliminarlos todos, pero es posible reducirlos.

El uso de la radiación y las técnicas nucleares en la medicina, la industria, la agricultura, la energía y otros campos científicos y tecnológicos han traído enormes beneficios a la Sociedad.

Ninguna actividad humana carece por completo de los riesgos asociados. La radiación debe ser vista desde el punto de la cantidad de beneficios traídos a la humanidad sean menos dañinos que el de otros muchos agentes.

4. Radón

El radón es un gas radioactivo generado por la desintegración del uranio en las rocas y suelo. A medida que decae uranio, el radón se va produciendo y filtrando en los edificios, su acumulación puede significar un peligro para la salud. Más de la mitad de nuestra exposición a la radiación proviene del radón, sólo el consumo de tabaco provoca más casos de cáncer de pulmón.

radonLa EPA estima que aproximadamente uno de cada 15 hogares tiene niveles elevados de radón. Existen profesionales que pueden ir a su casa y comprobar el aire, luego le aconsejarán sobre qué tipo de acción tomar. También puede comprar un kit y comprobarlo tu mismo.

La manera más común de eliminar el radón que se filtra en un hogar es mediante la instalación de un sistema despresurización del suelo activo, que es un tubo con un ventilador que airea el radón de debajo de la casa. El profesional también deberá sellar todos los puntos de entrada para impedir que se cuele radón en su hogar.

3. Exposición médico-dental

Desde hace unas décadas, los médicos han empleado todo una sopa de letras (MRI, CT y PET entre otros) en las exploraciones para encontrar irregularidades. En medicina nuclear se utilizan pequeñas cantidades de isótopos radiactivos para detectar anomalías en los sistemas de órganos. Además del uso de los rayos-X.

Aunque ninguna de estas pruebas tengan la radiactividad suficiente como para representar una amenaza, muchas personas están preocupadas por la exposición acumulada a lo largo de toda una vida de atención médica.

Algunos expertos aconsejan a los pacientes que se aseguren de utilizar un protector de plomo sobre el pecho y el cuello cuando se toman radiografías dentales. También puede preguntarle a su médico o dentista si las exploraciones con rayos X son realmente necesarias o si el período de tiempo entre ellos podría ser mayor.

Más graves son los tratamientos para enfermedades tipo cáncer. Los tratamientos de radiación terapéutica para el cáncer son diferentes a los tratamientos de dosis bajas y pueden causar daños permanentes, pero siguen siendo un daño menor comparado con lo que sucederá si no se trata el cáncer. Los pacientes tratados con radioterapia están radiactivos durante un tiempo y deben mantenerse alejado de otras personas.

2. Radiación Cósmica

Al igual que los personajes de una película de ciencia ficción, estamos constantemente bombardeados por la radiación cósmica. Cerca del 8 por ciento de nuestra dosis anual de radiación proviene del espacio exterior.

Las partículas subatómicas del Sol, nuestra galaxia e incluso galaxias más lejanas se mezclan con la atmósfera de la Tierra para crear la radiación. La mayor parte de esta radiación cósmica es una energía baja, sin embargo, parte de esta radiación nos atraviesa e interactúa con nuestro cuerpo, pero en dosis tan bajas que no perjudican.

La atmósfera nos protege de la radiación cósmica, pero cuanto mayor sea la altitud, mayor será la radiación a la que estamos expuestos. Si vivís en Ávila recibiréis un poco más de radiación cósmica que alguien que viva en San Juan de Alicante, pero la diferencia es minúscula.

El mismo principio se aplica a los vuelos de avión. La cantidad de radiación que se absorbe en un vuelo es sólo la mitad de la que recibiríais en una radiografía de tórax.

1. La Tierra misma

La radiación no es nada nuevo, ninguna creación que los humanos inventamos durante la industrialización del siglo pasado. Siempre ha estado con nosotros e incluso dentro nosotros. De hecho, la propia Tierra genera gran parte de la radiación a la que estamos expuestos.

Todo tipo de materiales radiactivos se producen en el suelo bajo nuestros pies. Estas fuentes naturales de radiación pueden abandonar el suelo para que nosotros inhalemos sus partículas. Nuestros músculos, órganos y huesos son radiactivos en algún grado.

Los seres humanos también tomamos esta radiación transmitida por el suelo, por el consumo de productos cultivados en la tierra o el agua potable de pozos subterráneos.

Vía | Discovery

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