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		<title>Magazine - geologia</title>
		<link>http://www.xatakaciencia.com</link>
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Xatakaciencia es un weblog colectivo dedicado a la divulgación científica, la ecología y el cambio climático		</description>
		<pubDate>2012-02-09 19:51:44</pubDate>

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      <title><![CDATA[Amasia, el futuro supercontinente]]></title>
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      <pubDate>Thu, 09 Feb 2012 10:00:38 +0000</pubDate>

      <author>cscazorla</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img alt="Amasia" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/02/650_1000_Amasia.jpg" class="centro_sinmarco" /><br />
Un grupo de científicos de la Universidad de Yale, acaba de publicar un artículo en la revista &#8216;Nature&#8217;. En él aseguran que en un futuro, se producirá un proceso conocido como &#8216;orthoversion&#8217;, y que desplazará los continentes tal y como los conocemos ahora formando un supercontinente: <strong>Amasia</strong>.<br />
<!--more--><br />
Este proceso de orthoversion consiste en una rotación de los continentes respecto a su centro geográfico. Así, el continente americano se desplazaría hacia el norte, provacando la desaparición del Océano Ártico y el Mar del Caribe, acabando en una colisión con Europa y Asia.</p>

	<p>Según Ross N. Mitchell, autor principal del artículo y estudiante de doctorado de Yale:</p>

<blockquote>Después que los cuerpos de agua se acerquen, estaremos de camino hacia el gran supercontinente. Europa y América se unirán en el Polo Norte.</blockquote>

	<p>Los investigadores no especulan en su artículo sobre la fecha de este fenómeno: <strong>ocurrirá en unos 50-200 millones de años</strong>. </p>

	<p>Dicho artículo <strong>contradice las actuales teorías</strong> sobre la formación del supercontinente, su introversión y extraversión. Estas teorías sostienen dos posibilidades: que el Océano Atlántico desaparecerá y el centro del supercontinente se situará en actual centro geográfico de África; o bien que el Ocenao Pacífico desaparezca y el supercontinente quedará situado en el lado opuesto del globo. </p>

	<p><iframe width="650" height="405" src="http://www.youtube.com/embed/b75e3Uqtgwk" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>

	<p>Mitchel y sus compañeros llegaron a esta nueva teoría después de un extenso análisis del magnetismo de rocas antíguas. Después de que se formaran cada uno de los continentes, ciertas rocas se vieron sometidas a diferentes rotaciones alrededor de un eje fijo. A partir del análisis de estas rotaciones, en piedras de diferentes continentes, el equipo de Yale pudo extraer diferentes conclusiones.</p>

	<p>&#8220;Este tipo de análisis nos proporciona una forma de organizar los continentes, tanto en latitudo como en longitud, consiguiendo una mejor comprensión en los patros de dispersión biológica y la dinámica del interior de la Tierra&#8221;, afirma Taylor M. Kilian, coautor del artículo.</p>

	<p>Vía | <a href="http://news.yale.edu/2012/02/08/next-supercontinent-forms-arctic-ocean-caribbean-will-vanish-first">Yale News</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La puerta del infierno, cortesía de John Bradley]]></title>
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      <pubDate>Sat, 04 Feb 2012 17:28:55 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image11232" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/02/img_2526.jpg" class="centro" alt="img_2526.jpg" />Bienvenidos a <strong>La puerta del infierno</strong> (o en inglés, <em>The Burning Gate</em>). Está situada en el desierto de <strong>Turkmenistá</strong>n. Concretamente en las proximidades de la pequeña aldea de Darvaza (en idioma turcomano, Derweze, que significa <em>la Puerta</em>), cuyos habitantes son en su mayoría de la tribu Teke, cuyo estilo de vida es nómada. </p>

	<p>El desierto de Karakum ocupa el 70 % del país y es muy rico en petróleo y gas natural: de hecho, sólo el 2,5 % de la tierra es cultivable y su población es menor a los 5 millones de habitantes, así que más que un país <strong>es un pedazo de desierto lleno de oro negro</strong>. En 1971, un equipo de geólogos soviéticos, que se hallaba en la región realizando perforaciones en busca de yacimientos de gas, dio por casualidad con una caverna subterránea que estaba repleta de gas natural. <br />
<!--more--></p>

	<p>Toda la excavación se desmoronó y se precipitó hacia las profundidades. En parte para evitar que los gases tóxicos surgieran al exterior y también para poder descender a recuperar su valioso equipo de perforación sin riesgos, <strong>optaron por prenderle fuego al gas para eliminarlo, creyendo que la incineración de los gases sería algo rápido</strong>. Algo así como esas llamas que nacen del trasero de alguien cuando se tira una flatulencia y alguien acerca la llama de un mechero. Un visto y no visto pirotécnico. Pero no fue así. </p>

	<p>Ya hace 35 años que se prendieron esos gases tóxicos y todavía, a día de hoy, <strong>los gases continúan en llamas</strong>, como si fuera una llamativa entrada al inframundo maldito que hay bajo nuestros pies.</p>

	<p>Imaginad el aspecto que debe tener de noche en el desierto. En mitad de la nada, un fulgor rojizo destella en la oscuridad, como un sol en miniatura o una gran barbacoa; o, a juzgar por el comportamiento de los insectos, <strong>que no pueden evitar arrojarse a las llamas como pilotos kamikaze</strong>, este pozo infernal también recuerda a veces a esos tubos de rayos ultravioleta que cuelgan de algunos restaurantes y chisporrotean cada vez que un insecto se deja arrastrar por su magnetismo lumínico. </p>

	<p><img class="centro" id="image11233" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/02/hell.jpg" class="centro" alt="hell.jpg" />Si conseguís superar las restricciones burocráticas para acceder a Turkmenistán y los difíciles accesos hasta llegar al pozo de Darvaza, tendréis la oportunidad de descubrir lo que decía <strong>Nietzsche</strong>, lo de que <em>si miras el abismo, el abismo te devuelve la mirada</em>… aunque sólo lo podréis comprobar durante unos minutos, pues la temperatura enseguida se vuelve insoportable. Si preferís contemplarlo desde la comodidad de vuestro sofá, entonces os recomiendo que busquéis por Internet las sorprendentes imágenes del fotógrafo <strong>John Bradley</strong> o los videos grabados por <strong>Philips Connor</strong>.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La cueva más profunda del mundo]]></title>
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      <pubDate>Thu, 02 Feb 2012 01:13:26 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/02/espeleologia02.jpg" alt="" />Si ayer os hablé del <strong><a href="http://www.xatakaciencia.com/geologia/el-sotano-de-las-golondrinas">abismo natural más profundo jamás encontrado</a></strong>, hoy toca <strong>la cueva más profunda del mundo</strong>.</p>

	<p>Este gigantesco laberinto de galerías horadado en la roca caliza durante milenios se encuentra en <strong>Krúbera-Voronya</strong>, en la región de Abkhazia (Georgia), que está situada en el Cáucaso occidental. Este mundo subterráneo tiene nada menos que <strong>1.710 metros de profundidad</strong>, pero algunos tramos son tan estrechos que los espeleólogos tuvieron que volarlos para poder seguir adelante.</p>

	<p><!--more--> </p>

	<p>Otros tramos están inundados de agua y superarlos requiere equipos de buceo. Descender por esta cueva, pues, <strong>precisó de técnicas de montañismo parecidas a las empleadas para coronar las cimas de las montañas más altas</strong>, como la de fijar campamentos base en diferentes niveles. Todavía hoy se ignora si se ha llegado al fondo de esta sima georgiana.</p>

	<p>De todas las simas exploradas del mundo, la segunda más profunda está en Austria y tiene 1632 metros: <strong>la cueva de Lamprechtsofen</strong>. A continuación, con 1626, está la Gouffre Mirolda, en Francia. <strong>En España está la cuarta cueva más profunda del planeta</strong>, concretamente en los Picos de Europa: La Torca del Cerro (1589 metros); además es de las pocas que dispone de dos rutas de más de 1.000 metros de profundidad.  </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[El sótano de las golondrinas]]></title>
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      <pubDate>Wed, 01 Feb 2012 13:22:35 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/02/sotano-de-las-golondrindfdfas.jpg" alt="" />El ser humano, en su intento de descender bajo la tierra, <strong>no ha llegado demasiado lejos</strong>. Por supuesto, debo omitir <em>Viaje al Centro de la Tierra</em>, de <strong>Julio Verne</strong>. <em>Desciende por el cráter del Snaefellsjökull cuando la sombra de Scartaris lo acaricie, antes de las calendas de julio, viajero audaz, y llegarás al centro de la Tierra</em>, dice Verne. Lo cierto es que si os asomáis al <strong>Snaefellsjökull</strong>, no distinguiréis más que el fondo del volcán, poco más.</p>

	<p>Sin embargo, bajo nuestros pies hay más vida que sobre la superficie del mundo. Algunos científicos estiman que podrían existir <strong>hasta 100 billones de toneladas de bacterias viviendo bajo nosotros</strong>, en lo que se conoce con el pomposo nombre de <strong>ecosistemas microbianos litoautótrofos subterráneos</strong>. Así que, a pesar de que <strong>Thomas Gold</strong>, de la Universidad de Cornell, ha calculado que todas las bacterias del interior del mundo se colocaran en la superficie se cubriría el planeta hasta una altura de 15 metros, apenas sabemos con certeza lo que hay allí abajo.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/02/sotano-de-las-golondrinas.jpg" alt="" />Por ejemplo, el abismo natural más profundo jamás encontrado, descubierto en 1966 en una enorme planicie de piedra caliza, es una cueva de la selva de San Luis Potosí, en México, <strong>con casi 400 metros de profundidad y 60 metros en sus partes más angostas</strong>. Es un pozo inmenso, casi vertical: en él cabría perfectamente el Empire State Building. Y también permite a una persona realizar un salto base sin paracaídas: en 12 segundos llegará al fondo sin peligro de chocar con las paredes. </p>

	<p>Es el llamado <strong>sótano de las golondrinas</strong>, conocido así porque los vencejos, para abandonar el fondo de la cueva, vuelan en espiral, originando un espectáculo que corta el aliento, y al atardecer se lanzan por turnos en picado para regresar a la altura de sus nidos.</p>

	<p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/02/sotanos.jpg" alt="" />Este accidente orográfico fue descubierto en 1976 por un equipo de ornitólogos de la universidad de Texas, que estaban realizando un estudio detallado de las aves en las fosas de la Huasteca potosina. <strong>Dave Whitacre</strong>, <strong>Devi Ukrain</strong> y otros ornitólogos descubrieron en esta fosa un ejemplo más de la importancia que tienen tales fosas para las poblaciones de aves de la región, al proveerles en sus escarpadas paredes de refugio contra los predadores.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La isla que aparece y desaparece... aparece y desaparece... aparece y desaparece]]></title>
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      <pubDate>Wed, 01 Feb 2012 08:15:14 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/location_of_ferdinandea.jpg" alt="" />Hay lugares que ya han desaparecido, <em>plop</em>, <strong>pero que pueden aparecer de nuevo en cualquier momento</strong>. Lugares que aparecen y desaparecen, como espejismos, intermitentemente. Es el caso de una pequeña <strong>isla de Sicilia</strong>, a 19 millas al sur de la costa, hundida a unos 8 metros bajo el nivel del mar. </p>

	<p>Según los vulcanólogos, sin embargo, la isla podría volver a emerger en cualquier momento. Cuando esto ocurra, frente a Sicilia aparecerá un nuevo islote: en ese sentido, nada traumático, sólo habrá que cambiar algunos mapas, añadiendo un simple punto. No obstante, <strong>la aparición de esta isla podría desencadenar un conflicto diplomático</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Y es que la isla, como una criatura viva, no es la primera vez que asoma la cabeza. <strong>En los últimos 2.000 años ya ha emergido en 4 ocasiones</strong>. La última vez fue el 2 de julio de 1831, cuando una erupción volcánica incrementó la materia sólida de la isla en 63 metros de altura y 4,8 kilómetros de circunferencia. Y ya se sabe que las más insignificantes en mitad del mar suele atraer los afanes territoriales de las naciones: ahí tenemos el ejemplo de nuestra Isla Perejil, que desencadenó la que posiblemente fue la mayor respuesta bélica de la historia en proporción al tamaño de roca cuya nacionalidad se quería preservar. El casi de esta isla frente a Sicilia es parecido. Ese 2 de julio de 1831 enfrentó a Inglaterra, Francia y el Reino de Sicilia. </p>

	<p>Así pues, para los ingleses, <strong>la isla se llama Graham</strong> (en honor a un político inglés que había ayudado a redactar la constitución siciliana de 1812), pues en ella, durante una expedición británica de principios de agosto comandada por el capitán Senhausen, fue plantada una bandera inglesa. Pero el mismo mes, el monarca siciliano bautizó la roca con el nombre de <strong>Ferdinandea</strong> (como podéis imaginar, el nombre del monarca era Fernando II de Borbón). Y un mes después, en septiembre, los franceses lanzaron otra expedición dirigida por un geólogo, el profesor Prevost, que adjudicó un tercer nombre a la isla: <strong>Ille Julia</strong>, pues la isla había &#8220;nacido&#8221; en julio. </p>

	<p>Pocos meses después, <strong>esta isla con triple personalidad volvió a hundirse lentamente en el Mediterráneo</strong>, evitando así el más que probable conflicto entre las tres partes. Sólo era un trozo de tierra de 5 kilómetros de circunferencia que tenía un par de pequeños lagos, pero había estado llenando páginas de los periódicos y atrayendo a turistas y curiosos mientras había permanecido sobre la superficie del mar. Incluso se conjetura que la efímera isla sirvió de inspiración a dos grandes escritores: a <strong>Julio Verne</strong> para su obra <em>Las grandiosas aventuras del maestro Antifer</em> y a <strong>Alejandro Dumas</strong> para <em>Le Spéronare</em>. El 7 de noviembre sólo tenía un perímetro inferior a medio kilómetro. El 17 de diciembre de 1831 se esfumó completamente. </p>

	<p>Así pues, el conflicto aplazado puede retomarse en cuanto la isla vuelva a emerger tímidamente. Para curarse en salud, un equipo de submarinistas sicilianos, alertados por la actividad sísmica registrada por el <strong>Instituto Italiano de Geofísica</strong> que puede prevenir la materialización de la isla evanescente, ya ha clavado una bandera italiana en su cumbre. De modo que si esta Atlántida de quita y pon asoma de nuevo, lo primero que saldrá a la vista será la bandera. </p>

	<p>Tal vez, para evitar males mayores, <strong>la isla debiera haber sido destruida totalmente en 1987</strong>, cuando un piloto estadounidense, durante el conflicto libio, confundió la punta emergida del islote con un submarino y decidió lanzar cargas de profundidad sobre ella. Pero la isla sobrevivió, dispuesta a poner a prueba nuestras pequeñas obsesiones por delimitar políticamente hasta el último rincón del planeta.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La Ruta de los Huesos: cada metro de esa carretera costó una vida]]></title>
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      <pubDate>Mon, 30 Jan 2012 10:30:57 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/vri2.jpg" alt="" />No es tan mortífera como <strong><a href="http://www.xatakaciencia.com/tecnologia/carreteras-malditas">la carretera de la muerte</a></strong>, pero se le acerca peligrosamente. Es una carretera que cruza la inhóspita Siberia y que fue ordenada construir por <strong>Stalin</strong>, en pleno apogeo de la Unión Soviética. Es la llamada <strong>Ruta de los Huesos</strong>.</p>

	<p>La carretera <strong>tiene unos 2.000 kilómetros</strong> y une las ciudades de Magadan y Yakutsk. En esta región del mundo hace tanto frío que hasta los cadáveres que se entierran en los cementerios, debido a los ciclos de congelación y descongelación del suelo, <strong>acostumbran a emerger de la tierra como en una película de zombis</strong>; y entonces deben ser de nuevo enterrados periódicamente. Así que imaginad las penurias que sufrieron los trabajadores que se encargaron de construir la carretera. La leyenda local cuenta que cada metro de esa carretera costó una vida. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/0_2ae23_d16c6004_xl.jpg" alt="" />Para evitar el problema de que volvieran al mundo de los vivos, al enterrar a los trabajadores que perecían, los soldados que custodiaban a los trabajadores <strong>optaban por lanzar los cadáveres bajo los cimientos de la carretera a medida que ésta iba avanzando</strong>. Así pues, si circulas por esta carretera, en realidad estás circulando por un camposanto de 2.000 kilómetros de longitud. </p>

	<p>Un tétrico camino que, no contento con las vidas que ya ha segado, <strong>todavía sigue cobrándose centenares de víctimas cada año</strong>, pues en la época del deshielo y tras las lluvias estivales, la carretera se convierte en un barrizal donde en muchos tramos se hace totalmente imposible adivinar el asfalto. </p>

	<p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/carretera-de-los-huesos-enlodada.jpg" alt="" />La carretera es el único modo de llegar a Yakutsk, de modo que pese a lo arriesgado de su recorrido, miles de personas se ven obligadas a recorrerlo poniendo en juego sus vidas. Como también lo hizo el actor <strong>Ewan McGregor</strong> a lomos de su motocicleta en el documental <strong><a href="http://longwayround.com/">Long Way Road</a></strong>, que las pasó canutas con las trampas de barro de la llamada Ruta de los Huesos.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Otros hormigueros (y III): ciudad de Derinkuyu]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/geologia/otros-hormigueros-y-iii-ciudad-de-derinkuyu</link>
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      <pubDate>Sun, 29 Jan 2012 23:27:39 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/2729939_640px.jpg" alt="" />En la zona de Capadocia, Anatolia Central, Turquía, existen innumerables ciudades subterráneas que hoy en día están deshabitadas, pero que su aspecto y proporciones exceden las fantasías de numerosas novelas de ciencia ficción. <strong>Un paisaje lunar que ha sido víctima de continuas invasiones a lo largo de la historia debido a que conectaba con diversas rutas comerciales</strong>. Es decir, quien controlaba Capadocia, controlaba también las rutas comerciales, teniendo así garantizado un porcentaje de todas las riquezas transportadas que pasaran por allí. </p>

	<p>Sin embargo, bajo tierra es donde se esconden sus detalles más interesantes. <strong>La más impresionante de las 37 ciudades encontradas hasta el momento quizá sea la ciudad de Derinkuyu</strong> (pozo profundo, en turco), que se encuentra a 30 kilómetros en la región sur de Nevsehir. Tiene 80 metros de profundidad y ofrecía refugio frente a los invasores romanos, persas y mongoles para unas 100.000 personas. </p>

	<p>A pesar de todo, <strong>hasta 1963 no se tenía ningún conocimiento de la existencia de este submundo</strong>. Porque el imperio otomano había estabilizado la región después del siglo <span class="caps">XIV</span> y las ciudades subterráneas que había servido de refugio para sus antepasados fueron selladas y olvidadas. Su descubrimiento no fue llevado a cabo por un arqueólogo aventurero de sombrero Fedora y látigo de circo, sino por un simple hombre que se proponía hacer unas reformas en su casa. Al derrumbar uno de los muros del sótano, se encontró de repente con una extraña habitación que llamó la atención de los investigadores. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Poco a poco fueron descubriendo que esta habitación llevaba a otra, y a otra, todas ellas conectadas por pasillos y más pasillos. Hasta encontrar así una ciudad subterránea que databa del siglo <span class="caps">VII</span>, aunque muchos arqueólogos estima que el primer nivel de la ciudad ya fue construido por los hititas alrededor del 1400 a. C., uno de los pueblos más avanzados del mundo antiguo. Así pues, estaban frente a una ciudad milenaria llena de habitáculos equipados para llevar a cabo las tareas que los habitantes de Capadocia acostumbraban a llevar a cabo sobre la superficie de la tierra. Es decir, <strong>que hallaron almacenes, bodegas, cisternas, prensas para el vino y el aceite, establos, cocinas, comedores, escuela y hasta una capilla cruciforme de 20 por 9 metros, con una altura de 3 metros, situada en el séptimo nivel</strong>. También se halló una chimenea de ventilación de 55 metros de profundidad, que también se empleaba como pozo de agua; aunque no era usado por todos los niveles para evitar un posible envenenamiento masivo perpetrado por parte de los enemigos. </p>

	<p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/aaa.jpg" alt="" />Las zonas que debían estar más esterilizadas, como el hospital o los almacenes de comida, tenían las paredes cubiertas de cal, que evitaba que las blandas paredes desprendieran partículas de polvo. <strong>Muchos de los pasillos también estaban provistos de unos agujeros en el techo</strong>: era un ingenioso sistema de seguridad que consistía en esperar en un nivel superior a que el invasor pasara por allí para introducir una lanza por el agujero, que terminaba clavándose en la cabeza del incauto invasor. También poseían un rudimentario sistema de megafonía que se servía de conductos y del eco que estos generaban para mandar mensajes o alarmas desde una suerte de sala de mandos en el nivel inferior hasta los niveles superiores. </p>

	<p>Además de todo ello, <strong>existía un pasillo mucho más largo que el resto</strong>, de 9 kilómetros, que conectaba Derinkuyu con una ciudad subterránea todavía más antigua e igualmente fascinante: Kaymakli. Bien, esto último sólo es una suposición, pues este largo pasillo permanece obstruido por el momento.</p>

	<p>Actualmente, ya se han excavado un total de 10 a 12 niveles, lo que equivale a unos 40 metros de ciudad. Aunque se estima que la ciudad podría llegar a una profundidad de hasta 80 metros, quizá más. Las visitas turísticas (abiertas en 1965) sólo se permiten hasta los primeros 8 niveles, que están convenientemente iluminados con luz eléctrica, lo cual le arranca un poco del halo de misterio que en su día debería de tener la ciudad, sólo iluminada por antorchas. Aunque a muchos turistas no les importa porque han llegado hasta aquí bajo sugestión, fuertemente influidos por la lectura de La respuesta de los dioses, del suizo <strong>Erich von Däniken</strong>. Un amante de los misterios que mantiene la esperpéntica hipótesis de que estas ciudades subterráneas se construyeron hace miles de años para servir de refugio de alguna clase de guerra extraterrestre. Claro. Ahora se entiende mejor la razón de que von Däniken <strong>haya abierto un parque de atracciones del misterio en Suiza</strong>, al parecer sin demasiado éxito. Pero volvamos a la Capadocia.</p>

	<p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/ciudad-subterranea-derinkuyu-capadocia-4.jpg" alt="" />El resto de niveles de Derinkuyu son áreas reservadas para la exploración arqueológica, decenas de pasillos interconectando diferentes zonas y niveles, zigzagueando, bifurcándose y retorciéndose hasta conseguir que el paseante nunca sepa dónde va a terminar. Sin embargo, la visita en pantalones cortos y cámara fotográfica en ristre os permitirá contemplar un universo lo suficientemente grande como para  sobrecogeros. <strong>Además de que tendréis la oportunidad de examinar los sistemas de seguridad que usaban sus habitantes para aislarse del exterior en el caso de que los invasores trataran de acceder a los pasillos</strong>: portalones móviles en forma de discos de piedra de media tonelada de peso, medio metro de ancho y 1,5 metros de diámetro. Una oquedad en su cara interna era lo que permitía que el disco sólo pudiera se desplazado desde el interior de la ciudad. La alarma sonaba, desplazaban el disco y ya nadie podía penetrar a la ciudad desde el exterior. </p>

	<p>Derinkuyu, gracias a sus fuentes y depósitos internos de comida, <strong>podía acomodar sin problema a 3.000 habitantes</strong>. Pero en casos extremos, se estima que estas ocultas dependencias podrían ser ocupadas hasta por 50.000 personas. Una ciudad subterránea que también era fortín militar, una versión antigua y desproporcionada de lo que hoy en día son los refugios antiaéreos. Imaginaos la situación: todo el mundo vivía en la superficie, de repente se avecinaba un ataque de invasores, y la población desaparecía bajo tierra en pocas horas, sin dejar ni rastro de presencia humana sobre la tierra, como si un demiurgo hubiera pulsado la tecla delete o supr de su ordenador cósmico.</p>

	<p>La razón de que sea esta inhóspita región la que albergue megametrópolis subterráneas se debe, en gran parte, <strong>a lo particular de su suelo</strong>. Todo el paisaje se formó hace diez millones de años por la erupción de tres grandes volcanes. <strong>Las primeras erupciones crearon una capa de roca blanda llamada toba, y las posteriores crearon una más dura de basalto, un material denso que aislaba la toba inferior y retrasaba su erosión</strong>. Un terreno de blanda roca volcánica que luego resulta asombrosamente fácil de excavar y que, también, mantiene su integridad sin demasiadas dificultades una vez cavado el túnel. Así los habitantes de la Capadocia podían comportarse como hacendosas hormigas, agrandando ciudades sin descanso hasta crear todo un submundo que se estima que, globalmente, era capaz de dar cobijo a casi un millón y medio de personas.  </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[El Hierro convierte su volcán en un reclamo turístico]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/geologia/el-hierro-convierte-su-volcan-en-un-reclamo-turistico</link>
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      <pubDate>Tue, 24 Jan 2012 06:53:42 +0000</pubDate>

      <author>cscazorla</author>
      <description><![CDATA[
      <p><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=10,0,0,0" width="650" height="374" id="player" align="middle">
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	<p>Tenemos una nueva excusa para visitar la <strong>Isla del Hierro</strong>. Además de su estupendo clima, la erupción volcánica ha generado una oportunidad para mostrarse solidario con la isla, tal y como comentaba el Presidente del Cabildo del Hierro: Alpidio Armas.</p>

	<p>Vía | <span class="caps">EFE</span></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Cada día, 40 toneladas de meteoritos bombardean la Tierra; ayuda a la NASA a rastrearlos con tu iPhone]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/astronomia/cada-dia-40-toneladas-de-meteoritos-bombardean-la-tierra-ayuda-a-la-nasa-a-rastrearlos-con-tu-iphone</link>
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      <pubDate>Fri, 13 Jan 2012 10:57:30 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/image_full.jpeg" alt="" />Aunque <strong>40 toneladas de material procedente del espacio parece mucho</strong>, lo cierto es que la mayoría de los meteoritos que se estrellan en nuestro planeta son pequeñas motas de polvo del cometa que se desintegra sin causar daños a la alta atmósfera. Solo una minoría acaba llegando a la superficie de la Tierra. </p>

	<p>Monitorizar todo este bombardeo requiere de unos medios que no dispone la <span class="caps">NASA</span>. Sin embargo, usando la misma filosofía que en su día se propuso para ayudar <strong><a href="http://setiathome.ssl.berkeley.edu/">a buscar señales procedentes de vida extraterrestre</a></strong> (un software que instalabas en tu ordenador y que, cuando estaba en reposo, pasaba a formar parte de una red de ordenadores que procesaban datos del sistema <span class="caps">SETI</span>), la <span class="caps">NASA</span> ha lanzado <strong>una aplicación para Iphone diseñada para hacer un seguimiento de los meteoritos</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>La aplicación se llama <em>Meteor</em> y funciona con una interfaz intuitiva parecida al teclado de un piano. Cada vez que veas un meteoro, simplemente hay que pulsar la tecla correspondiente a su brillo. Las teclas de la izquierda corresponden a los meteoros tenues, apenas visibles, <strong>las teclas de la derecha indican asombrosas bolas de fuego</strong>. Estos datos son enviados automáticamente a los investigadores de la <span class="caps">NASA</span> para su análisis. La aplicación está disponible de forma gratuita en la <strong><a href="http://itunes.apple.com/us/app/meteor-counter/id466896415&usg=ALkJrhh61RD0eDKHkd2heiNM7EsaSr3Pdw">App Store de Apple</a></strong>.</p>

	<p>Señala <strong>Bill Cooke</strong>, de la Oficina de Medio Ambiente sobre Meteoritos de la <span class="caps">NASA</span>, que ha patrocinado el proyecto:</p>

<blockquote>Con nuestra aplicación, la gente de todos los ámbitos de la vida pueden contribuir a la auténtica investigación de la <span class="caps">NASA</span>. Los datos nos ayudará a descubrir nuevas lluvias de meteoros, localizar los escombros del cometa, y crear mapas de la distribución de los meteoritos alrededor de la órbita de la Tierra.</blockquote>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://science.nasa.gov/science-news/science-at-nasa/2011/13dec_meteorcounter/">Nasa Science</a><br />
Descargar | <a href="http://itunes.apple.com/us/app/meteor-counter/id466896415&usg=ALkJrhh61RD0eDKHkd2heiNM7EsaSr3Pdw">App Store</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[El fraude científico de las piedras del Monte Eibelstadt]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/el-fraude-cientifico-de-las-piedras-del-monte-eibelstadt</link>
      <guid>http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/el-fraude-cientifico-de-las-piedras-del-monte-eibelstadt</guid>
      <pubDate>Thu, 12 Jan 2012 10:49:25 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/001aa0bcc1d70c42144211.jpg" alt="" />Cuando viajo, no trago los <em>souvenirs</em>. Y si tengo que llevarme algo conmigo, prefiero mil veces que sea algo fungible, para no ir acumulando basura en casa. Sin embargo, <strong>a veces me llevo cosas de los lugares que visito</strong> que permanecen en el anaquel de alguna estantería de casa. <strong>Como una pequeña piedra que recogí de las entrañas del monte austríaco Eisriesenwelt</strong>, un sistema de cuevas se extiende a lo largo de unos 40 kilómetros. La gruta de hielo más grande del mundo. Eisriesenwelt significa <em>Mundo Gigante de Hielo</em>. Y con razón.</p>

	<p>La visita guiada se limita a un recorrido de 1 kilómetro, en el que ascenderemos otros 700 metros por el interior del glaciar y subiremos y bajaremos 1700 escalones. El trayecto dura 70 minutos. El circuito no está iluminado artificialmente para no aumentar la temperatura del interior: <strong>solo algunos de nosotros podemos llevar una lámpara de carburo</strong>; y el guía, además, transporta barritas de magnesio que prende a fin de iluminar las áreas que merecen especial explicación. Hay tramos claustrofóbicos. Pero hay otros que son abrumadoramente gigantescos. Tan grandes que ni siquiera se atisban las paredes. Como si ascendieras por un campo de fútbol. Túneles de hielo, gélidas estalactitas gigantes, una ominosa estalagmita de hielo con forma de oso, una explanada por la que el guía patinaba a sus anchas… Eisriesenwelt es un lugar, por cierto, descubierto por el fundador de la espeleología en Salzburgo, <strong>Alexander von Mörk</strong>. Fallecido durante la I Guerra Mundial, sus cenizas descansan en una urna en la cueva. Y cerca de allí, <strong>capturé una piedra</strong>, tras caminar por el hielo hasta una esquina sombría. Mi souvenir, que aún guardo.</p>

	<p>Pero dejemos a un lado mis anécdotas personales. Un erudito alemán del siglo <span class="caps">XVIII</span>, miembro del claustro de la Universidad de Würzburg, también tenía una relación muy especial con unas piedras que iba encontrando en otro monte cercano, el <strong>Monte Eibelstadt</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img class="izquierda" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/johann-beringer.jpg" alt="" /><strong>Johann Beringer</strong>, que así se llamaba este erudito, al parecer era un tipo insufriblemente pomposo. Así que sus colegas quisieron gastarle una broma que fue demasiado lejos. En 1725, algunos jóvenes le ofrecieron a Beringer una colección de hallazgos procedentes de un lugar próximo a la ciudad en el Monte Eibelstadt: <strong>piedras grabadas con imágenes de una amplia variedad de animales y plantas modernos</strong>. </p>

	<p>Las piedras emocionaron tanto a Beringer que incluso escribió un libro donde las describía. Los grabados no se limitaban a plantas y animales, como él mismo explicó:</p>

<blockquote>Aquí había claras descripciones del Sol y la Luna, des estrellas y de cometas con sus colas encendidas. Y finalmente, como el prodigio supremo que ordena la reverenda admiración de mí mismo y de mis colegas examinadores, había magníficas tablillas grabadas en caracteres latinos, árabes y hebreos con el inefable nombre de Jehová.</blockquote>

	<p>El hallazgo más importante de Beringer fue, con todo,<strong> una piedra que llevaba grabado su propio nombre</strong>. Ni con ésas se dio cuenta de que le estaban tomando el pelo: es lo que ocurre con los investigadores con demasiada autoestima. </p>

	<p>Demasiado tarde tuvieron que comunicarle la broma, cuando el libro ya había sido divulgado, así que, tal y como cuenta <strong>William Gazer</strong> en <em>Eurekas y Euforias</em>:</p>

<blockquote>Se decía que Beringer dedicó gran parte del resto de su vida a recoger copias de su libro (un destino compartido más de doscientos años después por un profesor polaco que había publicado un libro sobre genética justo antes de que esta ciencia fuera proscrita por el régimen comunista, esclavo de las absurdas doctrinas del charlatán ruso Lysenko.</blockquote>      ]]></description>
      </item>
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