
Un nuevo estudio publicado en la revista Science analiza los cambios necesarios en la infraestructura y en la tecnología para llegar a una meta agresiva en la reducción de emisiones.
El estudio fue realizado por científicos del Lawrence Berkeley National Laboratory (Berkeley Lab) y la consultora de San Francisco de Energía y Economía Ambiental (E3).
Los investigadores describen un tiempo no tan lejano en el que las luces, electrodomésticos y otros dispositivos son empujados a niveles sin precedentes de eficiencia energética y la electricidad es generada sin emisiones de CO2 a la atmósfera.
Y lo más importante, coches, sistemas de calefacción y otros equipos que necesiten petróleo o gas natural, funcionarán por electricidad.

Otros lugares no están amenazados por el agua sino por la arena.
Los lugares aquí listados no tienen por qué ser necesariamente diminutos, pero sin ningún género de dudas todos ellos son efímeros. Son sitios contingentes. Pequeños por su duración. Casi espejismos que pueden desparecer en cuanto pestañeas. Escuetos en la dimensión temporal aunque no tanto en la física, son enclaves tan inestables y preciosos como una pompa de jabón; plop, y se esfuman. Lugares evanescentes como la Atlántida que Platón relata en su Timeo. 
Ha sido fijada a 5.675 metros de altura en el Kala Patthar, una montaña situada frente a Everest. Funciona con energía solar. Puede soportar temperaturas de hasta 30 grados bajo cero y opera durante el día. Es la cámara más alta del mundo y, además de permitirnos tener una vista excepcional del monte Everest, sus imágenes permitirán estudiar mejor los efectos del cambio climático, siguiendo el movimiento de las nubes alrededor de la cumbre de la montaña.
Con el ciclón tropical Irene 