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Cerebro

En esta segunda entrega de la serie de artículos sobre el aprendizaje y al individualidad, nos centramos en el aprendizaje asociativo y no asociativo, teniendo como guía los famosos experimentos de condicionamiento clásico conducidos por Pavlov y sus perros.

El aprendizaje asociativo y no asociativo

El aprendizaje asociativo es fruto de relacionar dos estímulos de tal manera que, en general, la presencia de uno de ellos nos recordará invariablemente el otro.

Esta relación entre sucesos se puede dar de forma consciente o de forma inconsciente, de manera que podemos denominarlas memoria explícita e implícita respectivamente. Un buen ejemplo de aprendizaje asociativo es el llamado “condicionamiento”.

Podemos diferenciar tres tipos de condicionamiento: el clásico (involucra un estímulo y una respuesta), el operacional (involucra una acción y una respuesta) y el observacional (copiar acciones de otros).

En el aprendizaje no asociativo, por contra, solo interviene un estímulo y no se crea relación de sucesos. Existen dos tipos: la habituación y la sensibilización.

La habituación consiste en una dismiución de la respuesta delante de un estímulo recibido repetidamente. La sensibilización, en cambio, se puede definir como el aumento de la respuesta como el resultado de una estimulación repetida.

El experimento de condicionamiento clásico de Pavlov

Pavlov demostró, mediante un sencillo experimento, la existencia del aprendizaje asociativo y, concretamente, el condicionamiento clásico.

Pavlov

Para realizarlo, cogió un perro y le presentó comida a la vez que hacía sonar una campana. El perro, cada vez que veía la comida salivaba y oía la campana. Así que, después de realizar la experiencia de forma repetida, cuando hacía sonar la campana y no le daba comida, pudo observar como el perro babeaba debido a la asociación creada.

A nivel conceptual, entonces, podemos definir el condicionamiento clásico como el hecho de relacionar dos estímulos: un estímulo ineficaz llamado “condicionado” (sonido de la campana) con un estímulo muy eficaz, al que se denomina “incondicionado” (la comida).

Aportaciones del Dr. Hebb sobre el aprendizaje asociativo

Hasta mediados del siglo XX se creía que el mecanismo que desencadenaba el almacenamiento mnémico de tipo asociativo consistía en una red neuronal de extrema complejidad. No obstante, esta teoría cayó en desuso cuando el año 1949 el Doctor Donald O. Hebb propuso la hipótesis de un mecanismo de acción basado en vias simples para explicar la adquisición de memoria.

Éste propuso que los sucesos que se producen son comunicativos a nivel neuronal, en el que una célula pre-sináptica estimula de manera reiterada y continua a otra post-sináptica que consecuentemente se activa. La llegada de neurotransmisores en esta última desencadenan los cambios metabólicos a nivel celular que implican una mayor eficiencia en esta para volver a ser activada por la post-sináptica de manera que se da un proceso de activación simultanea en las dos neuronas implicadas.

Neuronas

Este modelo de comunicación recibió el nombre de “sinapsis de Hebb“ en honor a su descubridor y, el refuerzo de la activación que lo caracteriza, pasó a llamarse “coincidencia pre-post”.

Mientras el aprendizaje explícito a nivel del hipocampo se basa en el modelo descrito anteriormente, el implícito se considera regulado generalmente por otro mecanismo denominado “modelo pre-modulador” que se basa en la acción de una tercera neurona que hace sinapsis en la terminal axónica de la célula pre-sináptica. La relación establecida favorece la fusión de vesículas de la neurona “pre” llenas de neurotransmisores que se liberan en el espacio extracelular.

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