Animales que se masturban

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Alimentar tabúes sexuales es ciertamente muy cómodo. Si determinado comportamiento sexual no nos parece bueno, argüimos que es antinatural. Si entonces descubrimos que en la naturaleza es un comportamiento habitual, entonces podemos argüir que nosotros no somos animales, y precisamente por ser un comportamiento practicado por animales debería ser calificado de primitivo.

En definitiva, si una comunidad se empecina en condenar una práctica sexual, siempre tendrá razón, argumentes lo que argumentes.

Así pues, este artículo no servirá para convencer a nadie de que la masturbación no es una desviación sexual, ni que tampoco es insana, ni que es antinatural ni tampoco primitiva (ni que su abuso degenera en ceguera o cosas así). Pero sin duda servirá para asumir que muchas de las prácticas sexuales o inmorales de nuestra vida no son inventos de nuestra imaginación perversa sino que resultan ubicuos en muchas especies animales: la drogadicción, la homosexualidad, la tortura, el engaño, la violación y, por supuesto, la masturbación.

Por ejemplo, muchos machos jóvenes de iguana marina se masturban cuando hay demasiada competencia para conseguir una hembra: literalmente los machos de menor tamaño son echados a un lado por un macho mayor, cuando aún no han alcanzado el clímax. Por esa razón, se masturban para reducir el riesgo de ser interrumpidos antes de eyacular. Vamos, que tienen sexo justo después de ponerse a tope. Justo lo contrario que hacía el protagonista de Algo pasa con Mary en su primera cita (se masturbaba y llegaba al orgasmo para no estar pensando continuamente en sexo).

Entre estas iguanas, los onanistas resulta que consiguen procrear más que los que se abstienen. Así que si eres una iguana y no te masturbas, lo tienes muy negro si quieres perpetuar tus genes de mojigato.

Olivia Judson en su libro Consultorio sexual para todas las especies habla de otras especies que se masturban:

En muchos primates los individuos de ambos sexos se masturban con frecuencia. Como el mangabey de collar, un mono de color ceniza, larga cola y unos extravagantes bigotes en las mejillas que vive en África Occidental. Algunas hembras se estimulan a sí mismas con las manos mientras practican sexo. Tanto los machos como las hembras de orangután se autoestimulan con juguetes sexuales que fabrican con hojas o ramitas. Una hembra de chimpancé que se había criado en casa se masturbaba ojeando una revista Playgirl, excitada por la visión de fotos de hombres desnudos, especialmente el desplegable central. Otros mamíferos también se masturban. Los machos de ciervo lo hacen frotando las puntas de su cornamenta contra la hierba, un acto que dura apenas quince segundos desde que empiezan hasta que se corren, pero algunos venados realizan varias veces al día durante la época de apareamiento.

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