Bacteria en el estómago de las vacas es clave en la producción de Etanol

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estomago de vaca

Una encima enzima presente en un microbio que vive en el estómago de las vacas es clave en la producción de biodiesel, según investigadores de la Universidad de Michigan . La encima enzima que permite a las vacas digerir pastos y otras hierbas puede ser usada para transformar fibras de plantas en azúcares simples que a su vez pueden ser fermentados para generar etanol para hacer funcionar carros y camiones. Los investigadores han logrado un método para hacer crecer plantas de maíz que contienen esta encima enzima, insertando el gen de las vacas directamente en las plantas.

“El hecho de que podamos tomar un gen que fabrica una encima enzima en el estómago de la vaca y ponerlo en la célula de una planta significa que podemos convertir lo que antes era desperdicio en combustible,” dijo Mariam Sticklen, profesora de la Universidad de Michigan . Las vacas, con la ayuda de bacterias, transforman las fibras de las plantas, llamada celulosa, en energía, lo que sería un gran paso en la fabricación de biocombustibles. Tradicionalmente sólo el interior de las plantas de maíz era usado, pero esta nueva técnica permitiría que se usara toda la planta, haciendo el procedimiento mucho más efectivo y barato.

Transformar la celulosa en biodiesel implica la utilización de 3 encima enzimas diferentes; la nueva variedad de Maíz (llamada Spartan Corn III) posee todas. La primera versión (creada en 2007) cortaba la celulosa en grandes trozos con una encima enzima que provenía de aguas de manantial. La segunda, con un gen de un hongo presente naturalmente, toma los grandes trozos generados por la primera y los rompe en pares de azúcares. La tercera, con gen de un microbio presente en el estómago de las vacas separa estas últimas en azúcares simples, que pueden ser fermentados para generar etanol.

“Ahorrará dinero en la producción de etanol,” dijo Sticklen. “Sin ellas no se podría convertir el desperdicio en etanol sin comprar encima enzimas, lo que resulta muy caro.” Agregar el gen del microbio a la planta de maíz llevó un gran trabajo de laboratorio; Sticklen comparó el procedimiento a agregar una sola lamparita a un árbol de Navidad cubierto de luces. “Hay un gran número de cables, interruptores y zonificaciones,” dijo Sticklen, “Hay muchos cambios e incluso tuvimos que colocarlo en el lugar correcto dentro de la célula.” Si la célula produjera la encima enzima en el lugar errado, la planta se digeriría a sí misma, por lo que se estuvo que estudiar cuidadosamente dónde colocarla.

Más Información | Physorg (en Inglés)

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