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El jet lag es un desequilibrio producido entre el reloj interno de una persona (que marca los periodos de sueño y vigilia) y el nuevo horario que se establece al viajar en avión a largas distancias, a través de varias regiones horarias. Sin embargo, el peor jet lag que hayamos sufrido no es nada si lo comparamos con el que se sufre en Marte.

Si bien nadie ha pisado Marte todavía, si lo han hecho robots como el Curiosity, que obliga al equipo de control en la Tierra de la misión a aprender a vivir y trabajar en la duración de un día marciano, que tiene aproximadamente 40 minutos más que un día terrestre. Los investigadores señalan que esta duración del día en Marte causa estragos en el cuerpo, ya que le reloj interno humano está acostumbrado a las 24 horas.

Por ello se han visto a someterse a medidas para controlar el jet lag, tal y como señala Steven Lockley, de Hospital de Mujeres de Brigham (BWH), responsable del estudio, financiado por la NASA, para combatirlo:

Nuestro estudio, que se llevó a cabo durante la misión Phoenix Mars Lander, investigó la eficacia de un programa piloto para educar al personal de las misiones sobre cómo restablecer su reloj biológico rápidamente y cómo mejorar el sueño, el estado de alerta y el rendimiento.

Los sujetos fueron evaluados durante rutinas de sueño y de trabajo y a través de un actígrafo: un dispositivo que se coloca en la muñeca del paciente, generalmente durante una semana, y que percibe los movimientos; da una imagen aproximada de los ciclos de sueño-vigilia y sirve para verificar lo registrado con los diarios e sueño.

A un subconjunto de sujetos se les administró cajas portátiles de luz azul que colocaban en su puesto de trabajo y que les ayudaba a reajustar sus relojes internos, por lo cual mejoraban su rendimiento.

Según Laura Barger, fisióloga y parte del equipo que firma la investigación:

Si bien la adaptación del ciclo del sueño, la vigilia humana y el rendimiento a un día 24.65 horas es un reto importante, nuestro estudio ha proporcionado la base para desarrollar programas integrales de gestión de la fatiga para las misiones futuras, que eventualmente se podrán incluir en las misiones tripuladas a Marte. Este programa podría reducir el riesgo de errores relacionados con la fatiga durante estas misiones de alto perfil y que son muy costosos.

Los investigadores sugieren que estos resultados también pueden ser útiles a otros grupos que trabajan en inusuales días largos, como submarinistas.

Vía | madridmasd

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